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Brillante estudiante paraguaya encaro a un gobernador bajo sospecha de corrupción
Por Jean Georges Almendras, enviado especial al Paraguay-23 de octubre de 2018

La prensa paraguaya la llamó “La heroína de Villa Hayes”.

Nosotros decimos que fue una valiente joven que luchó por actuar libremente y sin miedos.

La libertad es un derecho. Y ejercer la libertad y especialmente para señalar los actos de injusticia o de corrupción, es legítimo. Es un derecho legítimo de los pueblos que se dicen democráticos. Y pisotear esos derechos son demostraciones de autoritarismos propios de las dictaduras.

La estudiante paraguaya de enseñanza secundaria Antonella Mateu el día jueves 16 de agosto de este 2018, en la ciudad de Villa Hayes, encaró al flamante gobernador (que asumía el cargo)  y le dijo que no merecía estar en ese alto puesto, que era indignante verlo allí porque “no era un glorioso representante”  porque tenía una causa abierta por actos de corrupción.

Antonella  fue retirada inmediatamente del lugar. Fue violentada en su derecho a expresarse siendo que ella era un referente de una institución educativa de la región. Un referente, no precisamente por una ideología política, sino por su rendimiento académico. Antonella era la estudiante abanderada del instituto secundario al cual asiste: Complejo educativo NUR.  Y eso significa mucho. Porque para definirla y para elegirla como tal seguramente los educadores deben haber evaluado convenientemente, además de sus calificaciones como estudiante, su calidad humana y sus valores éticos y morales. Para habilitarla como una muy distinguida representante de toda una institución y  como portadora de la bandera nacional.

 Pero a la hora de encarar al político Rubén Rousillón,  expresándole su opinión, como una joven ciudadana,  sobre su alta investidura  –y sin ejercer contra él violencia física- fue literalmente desvalorizada y avasallada en su derecho a ejercer la libertad de expresarse.

Hay que consignar que Rubén  Rousillón, del Partido Colorado, venía siendo investigado por un presunto desvío de fondos (una acto de corrupción) en su administración anterior.

Nunca nadie imaginó que en ese momento en que se llevaba a cabo la ceremonia en la que Rousillón asumía como gobernador, iba a ser increpado libremente nada menos que por una estudiante, en un espacio público y ejerciendo un derecho amparado en la Constitución.

Una estudiante a la que luego pretendieron desprestigiar y desvalorizar. Pero fue imposible. Su actitud de joven libre y con derechos recorrió el país y el mundo. Porque fue una actitud ejemplar. Una actitud que debería haber sido adoptada por todos los ciudadanos de Villa Hayes, que conocían como ella, que el flamante gobernador estaba bajo la mira de la justicia como presunto elemento corrupto. Todos lo sabían pero la que habló sin hipocresías fue Antonella.

Pero vayamos al grano.

El primer avasallamiento a la justicia y a la democracia fue haberse llegado a ese punto. Al punto de  que Rubén Rousillón, que estaba siendo investigado (y que aún se desconocían los resultados de las investigaciones) fue nombrado gobernador. Partamos desde ese momento y veamos la situación.

La comunidad y las autoridades tenían sospechas sobre Rousillón, entonces ¿por qué seguir por el camino del nombramiento? ¿Y por qué escandalizarse por la actitud crítica de una estudiante que lisa y llanamente no hizo otra cosa que decirle en la cara (sin hipocresías) lo que seguramente muchos de los presentes  estaban pensando.

Hipocresías de nuestros días.

Prácticamente a los pocos minutos de este episodio inédito, en el Paraguay (y creo que en la región y en el mundo), acusaron a Antonella de haber cometido un acto de agresión verbal muy grave.

Y tan grave parece que fue que la sacaron de un brazo del lugar y le dijeron que estaba suspendida en el instituto. El periodismo local difundió el hecho y con el correr de las horas y los días la situación tomo otro perfil. Se le levantó la sanción a Antonella y desde esferas del gobierno consideraron que su actitud no constituía falta alguna. Los periodistas informaron que la Ministra de la Niñez y la Adolescencia, Teresa Martínez dijo que lo sucedido (refiriéndose a la sanción  que se le aplicó desde el instituto educativo privado) es una clara falta a la libertad de expresión y a la ciudadanía de la menor, indicando además que el uniforme que llevaba en ese momento no le quitaba su condición de ciudadana “por lo que su suspensión no tenía sustento”

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4to aniversario de crímenes de Pablo Medina y Antonia Almada,  mártires del periodismo
Por Jean Georges Almendras desde Paraguay-22 de octubre de 2018

 Nuestro compromiso, nuestro lazo con Pablo Medina data desde el mes de marzo del año 2005, momento en que el director  de Antimafia Dos Mil Giorgio Bongiovanni  -fundador de Antimafia Duemila-  lo conoció personalmente en la ciudad de Asunción, en Paraguay, escuchando de su propia boca la historia del asesinato de su hermano, el periodista Salvador Medina, hecho criminal cometido en enero del 2001. Asesinato que fue promovido y ejecutado por  un sicario de la narco política paraguaya en un camino rural de la localidad de Capibary, muy cercano a la vivienda en la que  el periodista vivía junto a su familia. El sicario fue detenido y fue condenado, pero nunca delató ni mencionó la identidad de los mandantes del mortal ataque.

Trece años después, nuestro compromiso con Pablo Medina se mantiene y se renueva, especialmente cada año desde el momento mismo en que él  fue asesinado junto a su asistente Antonia Almada, exactamente pasado el mediodía del día 16 de octubre del año 2014, en un apartado camino rural de una región cercana a la frontera con el Brasil llamado Villa Igatimi, en el departamento de Canindeyú, distante unos cincuenta kilómetros de la ciudad de Curuguaty.

Cuatro años después de ese muy duro golpe al periodismo paraguayo y a Antimafia Dos Mil, la cita para rendirles merecido homenaje a los dos caídos en el cumplimiento del deber de informar, fue en la sala Bicameral del Congreso Nacional de la capital paraguaya.

El recinto elegido para un evento removedor y revelador. Revelador especialmente,  porque una vez más la cultura de la Antimafia dijo presente para señalar con el dedo la podredumbre de un sistema político cómplice del doble atentado. En definitiva, también cómplice del asesinato de 17 periodistas paraguayos, desde la caída de la dictadura  militar de Alfredo  Stroessner a la fecha.

Estoy seguro que para  no pocos  paraguayos,  la sala del Congreso Nacional no  fue la mejor opción edilicia para homenajear a Pablo Medina, con un Panel-Debate bajo la consigna “La lucha contra la mafia, el narcotráfico y el crimen organizado en el Paraguay”.

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Quizás tengan razón. Quizás no la tengan. Pero en definitiva el Congreso Nacional le pertenece al pueblo, en el entendido de que quienes allí trabajan como diputados y senadores, son representantes de ese pueblo. Partiendo de esa premisa entonces, qué mejor que haber elegido ese reciento para que un periodismo antimafioso ponga las cosas en su justo sitio en la misma “boca del lobo”, hablando libremente sobre lo que verdaderamente rodea al doble crimen de Villa Igatimi y  de los crímenes de los restantes periodistas,  en plena  democracia paraguaya.

En definitiva, hablar a calzón quitado y sin ser complacientes con el sistema político, y en la casa misma donde los parlamentarios conviven a diario (supuestamente para hacer un trabajo honesto y sin corrupciones) fue lo mejor que nos pudo haber pasado (como en años anteriores)  especialmente a nosotros que ejercemos un periodismo libre,  en estos días en los cuales la aureola de legalidad y de ética del sistema político está literalmente contra las cuerdas y con tufo pútrido.

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Por Jean Georges Almendras desde Asunción -16 de octubre de 2018

Intensa y dinámica fue la actividad de las últimas horas en  la ciudad de Asunción. Una actividad expresamente destinada a informar a la sociedad paraguaya que este día –martes 16 de octubre- en la capital paraguaya la sala bicameral del Congreso Nacional será escenario de un nuevo homenaje  al periodista Pablo Medina y a su secretaria Antonia Almada ambos asesinados exactamente hace cuatro años, en un camino rural de Villa Igatimi, en el departamento de Canindeyú.
Literalmente abrazados por las altas temperaturas nos fuimos desplazando por las calles de la ciudad de  Asunción. La jornada laboral marcó un tránsito pesado. Transito pesado que nos fue  causando demoras para llegar al Congreso Nacional con el cometido de ajustar detalles respecto a los equipos de audio, trasmisión y otros detalles  exclusivamente técnicos (más algunas burocracias) que los jóvenes de Our Voice y Jorge Figueredo asumieron con paciencia infinita.
Mientras la rutina parlamentaria –cargada en imágenes de un sistema burocrático que aturdía y devoraba-  seguía su curso, nosotros fuimos allanando asuntos pendientes procurando solucionarlos. Y en determinando momento en ese pandemónium del primer piso del Congreso Nacional, donde está la sala de prensa, un periodista de ABC Color nos abrió las puertas para poder decir una vez más a la sociedad que el aniversario de un  doble crimen no ha sido olvidado.
Dentro del Congreso Nacional se viven ciertas situaciones; afuera se viven otras. Afuera: un grupo de campesinos está concentrado a las puertas mismas de la sede los parlamentarios: se oyen protestas y se detonan petardos. El grito popular lanzado  a los rostros de los representantes del pueblo. ¿Representantes todos ellos verdaderamente?¿O solo algunos?¿ O ninguno?.
Ya no importa. Solo importa seguir adelante.
Seguir adelante con lo que significa un aniversario. Un aniversario que debería avergonzarnos a todos. Que debería rebelarnos a todos.

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Aniversario del asesinato del periodista Pablo Medina
Por Giorgio Bongiovanni – Video - 16 de Octubre de 2018

Pablo y yo éramos amigos. Para mi Pablo fue un maestro de periodismo por su forma de actuar en el campo, acompañado en forma inseparable por su cámara fotográfica. Pablo lograba descubrir las noticias que todos mantenían ocultas; entrevistando a colaboradores de la justicia, a investigadores y cotejando directa y constantemente todo con sus fuentes personales. Los artículos de Pablo eran directos, no tenían pelos en la lengua. Pablo escribía lo que veía en forma meticulosa, sin que las informaciones que él revelaba sobre los mafiosos, sobre los narcotraficantes, o los poderosos de turno, fueran desmentidas por los mismos. Pablo Medina fue asesinado el 16 de Octubre de 2014, junto a su joven asistente Antonia Almada mientras recorrían un camino rural de Villa Ygatimí, en el Departamento de Canindeyú, en la frontera con Brasil. Falleció en el campo, mientras desarrollaba su labor de investigación sobre ese área crucial para el narcotráfico paraguayo y brasileño.

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 4to aniversario de crimen de Pablo y Antonia en Paraguay moviliza al periodismo

Por Jean Georges Almendras, desde Asunción, Paraguay-13 de octubre de 2018

“El próximo 16 de octubre se cumplirán cuatro años de aquella jornada ingrata, triste y terrible del asesinato del periodista Pablo Medina. Pablo, de 53 años,  muere en el mediodía de aquel día en un camino rural de Villa Igatimi, en el departamento de Canindeyú, a pocos  kilómetros de Villa Curuguaty. Todos recordamos el cruel  asesinato de Pablo y el de Antonia Almada, de 19 años. Y todos sabemos que ese día una hermana de ella, se salvó de la muerte”.

Fueron las palabras del periodista Oscar Acosta (uno de los colegas con más trayectoria en el Paraguay, que además es abogado)  al comenzar el programa “En voz alta” en estudios de radio Monumental;  un programa de muy alta audiencia en todo el territorio paraguayo y que además es televisado, con alcance nacional, por el canal de televisión Telefuturo.

Nuestra participación en ese programa , acompañados por el abogado y agente fiscal y director de Antimafia Dos Mil Jorge Figueredo y por el periodista y representante en Sudamérica del Movimiento Cultural Internacional Our Voice (Nuestra Voz) Matias Guffanti, permitió difundir un nuevo evento organizado por los redactores de Antimafia de Paraguay, en homenaje al periodista Pablo Medina , que además de ser trabajador del diario ABC al momento de hallar la muerte, formaba parte de nuestra  redacción como colaborador.

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Por Jean Georges Almendras desde Paraguay-9 de octubre de 2018


¿Y después de la condena de Vilmar “Neneco” Acosta  (sentenciado a 39 años de cárcel en el mes de diciembre del pasado año, por instigador) qué es lo que habrá de ocurrir en el Paraguay, a cuatro años del doble atentado cometido contra nuestro redactor Pablo Medina y contra su asistente Antonia Almada en un solitario camino de Villa Igatimi, en el departamento de Canindeyú, en la zona de Curuguaty, en Paraguay?
Pues ocurrirá lo que tiene que ocurrir: los periodistas compañeros de Pablo, de ABC Color, y de la redacción de Antimafia Dos Mil, y los periodistas paraguayos, hablarán por los medios de comunicación sobre el cobarde atentado del 16 de octubre del año 2014.
Hablarán (y hablaremos) de aquella infamia; y homenajearemos al colega y a su asistente Antonia Almada, caídos en el cumplimiento del deber de informar. Como caen todos los que de alguna forma y en alguna medida, y en algún  momento enfrentan al poder y a todos sus mecanismos extendidos en la sociedad de la cual formaban parte.
La crueldad mafiosa, cuya autoría tuvo y tiene nombres y apellidos, se dio cita aquel día para abrir una vez más sobre la tierra paraguaya el abanico de la impunidad. Esa impunidad que campea desde hace tiempo en un país saqueado por la mano criminal del narcotráfico, ya sea abrazada del poder  militar de los días de dictadura, ya sea abrazada del sistema político de los días de democracia.

condenado1Vilmar Neneco Acosta, ex intendente de Ypejhú, fue condenado este martes, luego de tres años del doble asesinato. Foto: Dardo Ramírez.


Martes 19 de diciembre de 2017

Vilmar Neneco Acosta, ex intendente de Ypejhú, fue condenado este martes a 29 años de cárcel, más 10 años por medida de seguridad, tras ser hallado culpable del homicidio doloso de Pablo Medina y de Antonia Almada, en calidad de instigador.

A poco más de tres años del crimen, Acosta fue condenado y permanecerá en la Penitenciaría Nacional de Tacumbú, en donde está recluido actualmente.

Los familiares de Pablo Medina se mostraron bastantes conformes con la pena máxima para Acosta. "Agradezco a la justicia paraguaya por la valentía, estoy muy conforme", manifestó su padre don Pablo Bernal Medina.

Por su parte, la defensa afirmó que no están conformes con la sentencia y apelará la condena. Los fiscales Sandra Quiñonez y Vicente Rodríguez representaron al Ministerio Público.

Durante el juicio oral, la Fiscalía había solicitado la pena de 30 años por el doble homicidio, más 10 años como medida de seguridad.

La condena fue dictada por el Tribunal de Sentencia de Salto del Guairá, integrado por los magistrados Ramón Trinidad Zelaya, Rosa Yanine Ríos y Benito Ramón González.

Medina y su ayudante fueron asesinados el 16 de octubre del año 2014 en Villa Ygatymí, Canindeyú. Medina fue emboscado y falleció a causa de las heridas provocadas por armas largas, al igual que Almada.

PABLO MEDINA: NUEVO DOCUMENTAL DEL PERIODISTA GEORGES ALMENDRAS

 

Pablo Medina: documental en italiano
SENTENCIA1Día 19 dictan pena; fiscalía pidió máximo de 30 años y defensa pide nulidad del juicio
Por Jean Georges Almendras-14 de diciembre de 2017


Culpable, así fue declarado Vilmar “Neneco”Acosta.
Culpable de ordenar el asesinato del periodista Pablo Medina. Un asesinato que derivó también en la muerte de su joven asistente: Antonia Almada.
Ambos acribillados a balazos, por dos sicarios del clan Acosta, en las primeras horas de la tarde del día 16 de octubre de 2014, en un apartado camino rural de la zona conocida como Villa Ygatimí, en el departamento de Canindeyú.

Dos muertes que conmocionaron a la sociedad. Dos asesinatos que sembraron el dolor en varias familias paraguayas. Dos asesinatos que dejaron al descubierto la repulsiva red de vínculo entre el narcotráfico y un funcionario público, del partido colorado, que en ese momento era nada menos que el Intendente de la ciudad de Ypejhú.

Tres años y dos meses después del hecho de sangre que sacudió al periodismo paraguayo, el Tribunal de Sentencia dictó su veredicto, en una de las instalaciones del Palacio de Justicia.

Luciendo una remera en tono azul, rodeado de sus abogados y sin dejar de exhibir una risa burlona en su rostro, de pié, Vilmar “Neneco” Acosta escuchó atentamente la resolución.

Ramón Trinidad Zelaya, el presidente del Tribunal declaró culpable a Vilmar Acosta “del hecho punible de homicidio doloso en calidad de instigador”, dando por validas las evidencias presentadas por el Ministerio Público.

Perla Silguero, la periodista del diario ABC Color, publicación para la cual trabajaba Medina al momento de ser asesinado, informó en su crónica que en el juicio se probó, que el ahora acusado (Vilmar Acosta) tenía motivos suficientes para buscar silenciar a Pablo Medina.

Obviamente, el principal motivo para sacar del camino a Medina fue el cúmulo de publicaciones suyas sobre los vínculos entre Vilmar Acosta y su familia, con el sub mundo del narcotráfico de la zona, y con otros crímenes.

Obviamente, las denuncias del colega fueron lapidarias para el ex intendente (y seguramente para los hombres del sistema político, involucrados en las actividades al margen de la ley) de ahí que la mejor forma de silenciar esas vinculaciones, era silenciarlo a él, a puro plomo.

Y así ocurrieron los hechos. Y así, los sicarios no fueron otros que los integrantes del clan Acosta: un sobrino del ex intendente y un hermano suyo. Flavio Acosta, detenido en el Brasil, donde se estima será enjuiciado por el crimen) y Wilson Acosta, quien todavía permanece prófugo.

Precisamente, respecto a los motivos por los cuales Pablo Medina fue puesto en la mira de los grupos mafiosos de la zona, y en particular por el clan Acosta, la periodista de ABC Color Marcia Ferreira, escribía en fecha previa a la declaración de culpable de Acosta que “durante 16 años, Medina denunció en forma reiterada la manera en que operaba la narco política en esa zona del Paraguay. Las notas periodísticas de Pablo sobre los marihuanales en la reserva de Mbaracayí, sobre una red que ocultaba importantes cargamentos de las drogas en fosas acondicionadas en viviendas del lugar, y sobre la implicancia de miembros del clan Acosta en casos de ajusticiamientos, habrían determinado el ingreso del periodista en una “lista negra” en la que, a decir del testigo Casimiro Núñez, hermano del también asesinado Julián Núñes, Pablo figuraba en el puesto número cuarto”

Siempre sin dejar de bosquejar una sonrisa burlona (y cínica) Vilmar Acosta, ubicado en el medio de sus dos abogados, en la pasada tarde siguió el curso de los acontecimientos, en la sala del Palacio de Justicia, donde también se encontraban los familiares del periodista asesinado.

Uno de sus defensores pidió la división del juicio. Y en consecuencia, ya cumplida la primera etapa, en la que se declaró su reprochabilidad (o culpabilidad) por mandar a cometer el crimen, que terminó siendo doble, se pasó a la segunda etapa: definir los años de condena. Es decir, definir la pena.

Cabe consignar que la fiscal Sandra Quinónez y su par Vicente Rodríguez, presentaron sus conclusiones durante la primera parte del juicio oral, con la resolución de culpable, trascendiendo que la pena pedida fue de 30 años por el doble crimen, más unos diez años, como medida de seguridad.

En tal sentido, el presidente del Tribunal dispuso un receso y luego, cuando todos aguardaban el anuncio de la pena, sobrevino la novedad: en esa jornada no se daría a conocer la pena. Es decir no se dictaría la condena. Esa instancia fue derivada oficialmente para el próximo martes 19 de diciembre, a las 14 horas, momento en que el acusado y sus defensores serán notificados por los integrantes del Tribunal de Sentencia, de la condena, en su calidad de instigador de un crimen. No sin antes las dos partes hagan uso de la palabra.

Sobre el particular, Jorge Figueredo, director de la redacción paraguaya de Antimafia Dos Mil, que siguió de cerca todo lo atinente al juicio oral y público, conjuntamente con los familiares de Pablo Medina –en particular Dyrsen, hija mayor del periodista asesinado; Francisco y Gaspar, hermanos de Pablo; y Pablo Medina, padre del colega- tras la resolución de la víspera, dijo: “Esta sentencia de condena de Vilmar “Neneco” Acosta significa un pequeño paso para el Tribunal de Sentencia, pero un gigantesco avance para la historia de la justicia paraguaya. Nunca en ningún caso, si no me equivoco, fue condenado el instigador de un crimen contra un periodista en Paraguay. Lo máximo que se ha llegado es al autor material”

Desde otro ángulo, en este contexto de juicio oral y público a Vilmar Acosta, la fiscal Sandra Quiñónez, fue entrevistada por periodistas de Radio Ñanduty y en la oportunidad dio su punto de vista sobre las actuaciones del Ministerio Público y de la Policía Nacional.

“Estoy muy conforme. Ha sido un buen trabajo. Solamente nosotros que estamos en esa soledad del trabajo, a veces incomprendido, podemos hoy en día estar con una satisfacción inmensa. Con una emoción de poder decir que por fin…bueno muchas cosas significa todo esto para un profesional. Un trabajo arduo. Se dijo por ahí que las Fiscalía debía construir el caso de la instigación, y así mismo fue, junto con la Policía Nacional, encabezada por el Comisario Gilberto Fleitas, hemos podido lograr esto, declarar reprochable la conducta de Vilmar” fueron las expresiones de la Fiscal..

En el extremo opuesto, también habló a los colegas de radio Ñanduty, uno de los abogados defensores de Villmar Acosta. Su versión es diametralmente opuesta: “Lo que el tribunal ha demostrado es que no ha trabajado en las cuestiones de los incidentes, como tampoco ha trabajado en investigar. Solamente se sujetó a la acusación de la Fiscalía. Esta persona (por Vilmar Acosta) fue acusada de asesinato en un lugar que no hubo comunicación. No pudieron demostrar que haya existido nexo causal. Es un fantoche este Tribunal. Debe investigarse seriamente quien mató a Pablo Medina. Desconozco quien fue, pero mi cliente no tuvo responsabilidad, porque la supuesta persona que habría sobrevivido al caso, nunca fue entrevistada por nadie. Esa testigo posiblemente ni ha estado en el lugar ni pudo reconocer a alguien que salió sorpresivamente del monte. Como lo dije inicialmente, para posteriormente preparar el libreto. El Tribunal se ciñe estrictamente a lo expresado por la Fiscalía”

La familia Medina reclama se aplique la máxima pena: o sea los 30 años más lo diez de seguridad, lo que sería un total de 40 años, en reclusión.
La sociedad paraguaya y nosotros otro tanto.

Y aún como están las cosas, la defensa de Vilmar Acosta insistió en el pedido de nulidad de la acusación.

No es una ilusión la resolución del Tribunal: Vilmar Acosta, el ex intendente de Ypejhú, figura emblemática en esa localidad fronteriza, ha sido declarado culpable. No creemos que sea por una fantochada. Hay contundentes pruebas de su culpabilidad.

Y aún como están las cosas, nos cabe una pregunta: ¿Pero Vilmar Acosta será el único instigador? Técnicamente fue hallado culpable de haber instigado el asesinato. ¿Hay otros personajes atrás?

Creemos que sí. Creemos que el tecnicismo del Ministerio Público no ha sido suficiente. La responsabilidad de culpable. De culpable instigador, no creemos que sea la definitiva resolución del caso. Mejor dicho, no creemos que sea el sinónimo de una justicia completa, aún siendo el primer caso histórico en el que se apuntó sobre un ideólogo, que fue literalmente puesto contra las cuerdas.

El sistema político paraguayo, contaminado por el narcotráfico paraguayo, no ha sido afectado en absoluto con la declaración de culpable, de Vilmar Acosta.. Y no precisamente porque aún resten ser sometidos a la justicia los dos sicarios del clan Acosta. Si no, porque la cabeza del monstruo todavía no ha sido cortada.

Eso lo tenemos que tener muy presente: hoy mismo, con esta novedad y el martes que viene, cuando a Vilmar “Neneco” Acosta se le dé a conocer la pena: los años de reclusión, que le esperan.

Tenemos que tener muy presente, que la impunidad sigue presente, aún con esta declaración de culpable.

Nuestro amigo y redactor colaborador Pablo Medina, no ha sido muerto para aplaudir una declaración de culpable. Sus denuncias, iban a mucho más. Por esa razón, el camino para hacer justicia, vive su primer peldaño. Vive su primer eslabón para desentrañar un tenebroso sendero de criminalidad, en el Paraguay de hoy.

Solo su primer eslabón. Hay aún que desenmascarar muchos más eslabones. Hay mucho por hacer. Mucho.

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*Foto de Portada: www.abccolor.com

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El recuerdo del periodista asesinado hace tres años en Paraguay
Por Giorgio Bongiovanni – Video - 16 de Octubre de 2017


Fue el 16 de octubre de 2014 cuando, a lo largo de un camino rural en Villa Ygatimí, en el departamento de Canindeyú, en la frontera con Brasil, el periodista paraguayo Pablo Medina fue asesinado junto con su asistente Antonia Almada. Un asesinato brutal, llevado a cabo por los entornos del narcotráfico contra los cuales Medina había apuntado el dedo, que silenció una voz libre del periodismo de Paraguay que Antimafia Duemila tuvo el honor de contar entre sus colaboradores.
Detrás de la muerte de un periodista con la frente en alto surgió de inmediato un escenario de fuertes intereses y círculos de poder que no se circunscriben al narcotráfico. Prueba de ello es la participación de Vilmar "Neneco" Acosta, ex alcalde de Ypejhú, acusado de haber ordenado el homicidio de Medina-Almada. Arrojar luz en una verdad aún incompleta sobre la muerte del colega y amigo Pablo es hoy la forma más auténtica de recordar a un reportero que vivió para honrar su profesión y encarnar el "concepto ético" que Pippo Fava nos dejó sobre el periodismo: aquel de "alertar continuamente a la policía, instar la atención constante de la justicia e imponer a los políticos un buen gobierno". Y eso, en todos los rincones del mundo, asusta a muchos.