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maximimemelanieDEL CIELO A LA TIERRA

 
HE ESCRITO EL 4 DE FEBRERO 2019:

MI AMIGO Y HERMANO RABÍ, FLAVIO CIUCANI, TEÓLOGO DE NUESTRA ASOCIACIÓN, ME HA MANDADO ESTE ESCRITO SOBRE LOS SECRETOS DE LA APARICIÓN DE LA VIRGEN EN LA SALETTE, EN FRANCIA, QUE PUBLICO CON PLACER.
LA VERDAD, COMO SIEMPRE, SALE A LA LUZ DE DEBAJO DEL ALMUD.
EN FE
G. B.

Sant’Elpidio a Mare (Italia)
4 de Febrero 2019



El arte de afirmar para negar
Por Flavio Ciucani

Después de 173 años de la aparición de La Salette, se sigue depredando las conciencias de los cristianos para que permanezcan ignorantes de la verdad y sean inocuos para quienes les engañan.

El 2 de febrero del 2019, en TV2000 (canal televisivo de la CEI) han dado el programa “Indagine ai confini del sacro” (Investigaciones en la frontera de lo sagrado), donde se ha hablado de los “secretos que la Virgen confió a dos pastorcillos en La Salette. Ya el término investigaci nos había hecho pensar en algo que no se conoce, en una investigación realizada rigurosamente para conocer más a fondo los hechos de La Salette. Nos hemos quedado desconcertados por la superficialidad y por las conclusiones contradictorias.

El primer impacto, para quienes se interesan de este caso desde hace mucho tiempo, ha dado fastidio: el presentador, David Murgia, periodista que ha trabajado casi siempre para el Vaticano, ha afirmado que por primera vez habrían mostrado las cartas que Mélanie Calvat y Maximin Giraud enviaron al papa, ¡que las podríamos tocar y leer! Afirmaciones que sin duda tienen sabor periodístico para dar al programa un tenor más atractivo; pero también tienen el sabor de no querer hacer saber que las cartas ya habían sido descubiertas en el archivo de la Congregación de la Fe y se dieron a conocer públicamente en el 1999 gracias a la investigación para una tesis de graduación de un estudioso francés el abad Michel Corteville, y que fueron publicadas sucesivamente por el monseñor a Antonio Galli en el 2007 con el título "Los secretos de La Salette", por Ediciones Sugarco.   

Con esta premisa, ¿qué es lo que nos dice de interesante? Es a este punto que inicia una sutil metodología para evitar tener que dar a conocer el texto del secreto de la Virgen. Se afirma que los dos chicos vivían en un ambiente difícil a nivel afectivo; qué el mensaje es "apocalíptico"; que Massimino habla de un monstruo que habría turbado la paz del mundo y que el papa sería perseguido e incluso harían un comploto para matarle; qué Melania ha escrito cinco versiones diferentes del mensaje y que éste habla del anticristo y de sus obras nefastas sobre la tierra. ¡Todo sin ninguna explicación!   

No se ha hablado para nada de la segregación que sufrieron inicialmente los videntes ni mucho menos de las alusiones tortuosas hechas a los chicos para obligarlos a revelar sus secretos. La Virgen les había recomendado que no dijeran lo que les había confiado hasta que ella misma no les hubiera dado la orden. La noche entre el 22 y el 23 de marzo del 1851 Melania, sabiendo que la interrogarían, pasó todo el tiempo llorando. El 23, después de Massimino, la interrogan a ella: la chica se impone; la Virgen les ha dicho que no revelen el secreto. Quedan las actas de aquel interrogatorio. Al final,  después de mucha insistencia Melania se decide:   

“Hija mía [le dice el inquisidor] no podemos decepcionar a la Santa Virgen, si obedecemos a la Iglesia, a la que tenemos que informar de  todas las revelaciones, todas las apariciones, todas las visiones. Fue Jesús Cristo el que estableció que el papa era su vicario en la tierra. La Santa Virgen lo sabe muy bien. Ella no se ofende si se obedece a aquél que es el representante de su hijo en la tierra. Se ofendería si fuera al contrario, si no le obedecen. Entonces, si el papa te pidiera que le digáis vuestro secreto ¿lo haríais?"  

“Si monseñor... Se lo daría personalmente a él, o se lo mandaría en una carta con sello”.

“Pero cuando el papa conocerá vuestro secreto, os molestaría que lo de a conocer?”

"No, monseñor. Eso le corresponde a él decidir”.   

Los que llevaron la carta sellada fueron recibidos por el Papa Pío IX el 18 de julio de 1851. Los portadores de la preciosa misiva refirieron que el papa leyó primero la de Massimino y dijo que demostraba la sencillez y la candidez de un niño". Después tomó la carta de Melania, empezó a leerla, se acercó a la ventana para ver mejor, y cuando terminó de leer dijo: Se habla de azotes que incumben sobre Francia. Pero según yo también Alemania, Italia son culpables… Tengo que volver a leer esta carta con la mente descansada". Estos son los documentos; todo lo demás son solo palabras. Se dijo que el papa era contrario, que dijo palabras de desprecio por las cartas y que incluso las rompió y las tiró a la papelera. El 3 de enero del 1874 el papa recibió a la orden religiosa de los Misioneros de La Salette y afirmó: "¡El secreto de La Salette! Si no hacéis penitencia pereceréis todos. Esto es lo que pienso”.   

Entonces la perentoria afirmación del mariólogo entrevistado en el programa, que el papa habría dicho sólo que el secreto concernía a Francia, no tiene sentido completamente. Además Melania, muy inteligentemente, en la carta sellada hace un resumen del mensaje recibido, como si se esperara que el papa la llamaría considerando los graves acontecimientos descritos. Además el Papa, quizás por obediencia a la Virgen o más probablemente impulsado por los acontecimientos políticos del Estado de la Iglesia hasta la conquista de Roma por los piamonteses, no quiso difundir el mensaje.   

Una doctora de grafología, entrevistada, declaró que la escritura de Melania era regular, bonita y ordenada como si supiera lo que tenía que escribir y sobre todo demostraba una buena memoria. ¿Por qué no se ha dicho que la vidente no sabía bien el francés, que tampoco leía bien y que mientras escribía se interrumpió varias veces para preguntar el significado de algunas palabras y cómo se escribían?     

Después se ha hablando de la gran espiritualidad de Melania, para después ofuscarla con una contra afirmación de que ella viajó mucho por Europa de un convento a otro, sin dar explicación, dando a entender que tenía una personalidad arisca. No se habla para nada del encuentro con el monseñor Salvatore Luigi Zola, arzobispo de Lecce, que fue su protector y confesor. A él le confió que la Virgen creyó oportuno promulgar el mensaje por entero, y el obispo consintió que se publicara y dio el Imprimatur; era el 1879.   

Una cosa que apenas se ha mencionado en el programa es la fecha de la llegada del anticristo: Melania habla de 100 años, que si se suman a la fecha de la aparición tendremos la fecha del 1946. Habrá también ministros de Dios y novias de Jesús Cristo que se dejarán arrastrar por el desorden y esto será terrible; en fin  un infierno reinará sobre la tierra: será entonces que el anticristo nacerá de una religiosa pero pobre de ella; muchas personas le creerán porque se dirá que ha venido del cielo; no será dentro de mucho tiempo, no pasarán dos veces 50 años".

Pero si hubiese sido realmente un programa de investigación se habría descubierto que Caterina Emmerick, fallecida en el 1827, dijo que cincuenta o sesenta años antes del 2000 cantidad de demonios saldrían del infierno y se les dejará libres libres de andar por la tierra. Pero si se hubiese hecho esta comparación se habría dado al mensaje un sentido profético, y entonces el buen mariólogo se apresura en decir solemnemente que el mensaje no puede ser real en cuanto Melania repite estas cosas que ya habían sido dichas en determinados períodos históricos y además irrita a los fieles y no ayuda a la Iglesia en su obra de cristianización.   

Un final perfecto para concluir la investigación. Ningún análisis sobre la relación entre el mensaje y la situación actual, de aquella moral en la Iglesia, a la materialización del concepto de vida, de la crisis energética al cambio visible del cambio climático, de las carestías en acto a las enfermedades que contagian la humanidad, del desastre ecológico a la muerte por hambre de millones de niños… 

La profecía no es un acontecimiento inexorable, matemático, cierto, pero se realiza si no se toman las debidas precauciones. En el mensaje de La Salette están presentes los dos componentes: la profecía de las infamias humanas con las inevitables consecuencias, la llegada del anticristo y su acción desoladora además de las contra medidas para que las cosas mencionadas no ocurran, por lo tanto es un mensaje profético y no catastrófico. 

A continuación la carta de Melania al Papa.

“Secreto que me dio la Santísima Virgen en la Montaña de La Salette el 19 de septiembre 1846

Secreto

Melania, te diré algo pero no se lo digas a nadie. ¡El tiempo de la ira de Dios ha llegado. Si, después de que hayas dicho al pueblo lo que acabo de decirte y lo que todavía voy a decirte; si, después de eso, no se convierte, si no hace penitencia, y no deja de trabajar el domingo, y si continua blasfemando contra el santo nombre de Dios, en una palabra, si la faz de la tierra no cambia, Dios hará venganza contra el pueblo desagradecido y esclavo del diablo. ¡Mi Hijo está por manifestar su poder!

París, esta ciudad manchada con todo tipo de crímenes, perecerá infaliblemente.

Marsella será destruida en un breve tiempo. Cuando esto suceda, habrá en la tierra un completo caos; el mundo será abandonado a sus pasiones impías.

El Papa será perseguido desde todas partes: dispararán sobre él, querrán matarlo, pero no podrán, el Vicario de Dios triunfará de nuevo una vez más.

Los sacerdotes y religiosas, y los verdaderos siervos de mi hijo serán perseguidos, y muchos morirán por la fe de Jesucristo. Habrá una hambruna en aquel tiempo.

Después de que hayan llegado estas cosas, mucha gente reconocerá la mano de Dios sobre ellos, se convertirá, y hará penitencia por sus pecados.

Entonces un gran monarca subirá al trono, y su reinado durará unos pocos años.

La Religión florecerá de nuevo, se extenderá por toda la tierra y la fertilidad será grande, el mundo satisfecho por no faltarle nada volverá a sus desórdenes, se olvidará de Dios, y se entregará a pasiones criminales.

Entre los ministros de Dios, y las esposas de Jesucristo, habrá quienes se entreguen al desorden, y esto será lo más terrible. En fin, un infierno reinará sobre la tierra. Entonces será cuando el Anticristo nacerá de una religiosa: pero ¡pobre de ella! Mucha gente le creerá, porque dirá que él ha venido del cielo, ¡ay de aquellos que crean en él! El tiempo no está lejos, esto va a suceder sin haber pasado dos veces 50 años.

Hija mía, no digas lo que acabo de decirte. No se lo digas a nadie, si un día tendrás que decirlo no digas nada que se relacione con esto, no digas nada hasta que yo te diga que lo digas».

Pido al Santo Padre que me de su Santa Bendición.

Melania Mathieu, pastorcilla de La Salette.

Grenoble, 6 de julio 1851”

En el 1879, bajo la égida y la aprobación de monseñor Salvatore Luigi Zola, archiobispo de Lecce, la pastorcilla de La Salette publica el mensaje completo:

“Melania, lo que voy a decirte ahora no permanecerá siempre en secreto. Podrás publicarlo en 1858.

Los Sacerdotes, Ministros de Mi Hijo, los Sacerdotes, por su mala vida, por sus irre¬verencias y su impiedad al celebrar los Santos Misterios, por amor del dinero, por amor del honor y de los placeres, los Sacerdotes se han transformado en cloacas de impureza. Sí, los Sacerdotes claman venganza, y la venganza está suspendida sobre sus cabezas. ¡Ay de los Sacerdotes y personas consagradas a Dios que, por sus infidelidades y su mala vida, crucifican de nuevo a Mi Hijo! Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al Cielo y llaman la venganza, y he aquí que la venganza está a sus puertas, pues no hay más nadie para implorar misericordia y perdón para el pueblo; no hay más almas genero¬sas, no hay más persona digna de ofrecer la víctima sin mancha al Eterno en favor del mundo.

Dios va a castigar de una manera sin precedentes.

¡Ay de los habitantes de la Tierra! Dios va a derramar su cólera, y nadie podrá sustraerse a tantos males juntos. Los jefes, los conductores del pueblo de Dios, han descuidado la oración y la peni¬tencia, y el demonio ha oscurecido sus inteligencias; se han convertido en esas estrellas errantes que el viejo diablo arrastrará con su cola para hacerlos perecer. Dios permitirá a la antigua serpiente poner divisiones entre los que reinan, en todas las sociedades y en toda las familias; se sufrirán penas físicas y morales; Dios abandonará a los hombres a sí mismos y enviará castigos que se sucederán durante más de treinta y cinco años.

La sociedad está en la víspera de las más terribles calamidades y de los más grandes acontecimientos; tenemos que esperarnos ser gobernados con una vara de hierro y beber el cáliz de la cólera de Dios.

Que el Vicario de Mi Hijo, el Soberano Pontífice Pío IX, no salga más de Roma después del año 1859; pero que sea firme y generoso, que combata con las armas de la fe y del amor; yo estaré con él. Que desconfíe de Napoleón; su corazón es doble y cuando quiera ser  papa y emperador al mismo tiempo enseguida Dios se retirará de él; él es esa águila que, queriendo elevarse cada vez más, caerá sobre la espada de la cual deseaba servirse para obligar a los pueblos a elevarle.

Italia será castigada por su ambición al querer sacudir el yugo del Señor de los Señores; también ella será entregada a la guerra, la sangre correrá por todas partes; las iglesias serán cerradas o profanadas; los sacerdotes, los religiosos serán expulsados; se los hará morir y morir de una muerte cruel. Muchos abandonarán la Fe y será grande el nú¬mero de los sacerdotes y religiosos que se apartarán de la verdadera religión; entre estas personas habrá incluso Obispos.

Que el Papa se cuide de los hacedores de milagros, pues ha llegado el tiempo en que los prodigios más asombrosos tendrán lugar sobre la Tierra y en los aires.

En el año 1864, Lucifer con un gran número de demonios serán desatados del infierno: abolirán la fe poco a poco, incluso en las personas consagradas a Dios; los cegarán de tal manera, que, a menos de una gracia particular, estas personas tomarán el espíritu de esos ángeles malos; muchas casas religiosas perderán enteramente la fe y perderán muchas almas.

Los malos libros abundarán sobre la Tierra y los espíritus de las tinieblas extenderán en todas partes un relajamiento universal en todo lo que concierne el servicio de Dios; tendrán un gran poder sobre la naturaleza; habrá iglesias para servir a estos espíritus. De un lado a otro serán transportadas personas por estos malos espíritus e incluso sacer¬dotes, pues ellos no habrán vivido según el buen espíritu del Evangelio, que es espíritu de humildad, de caridad y de celo por la Gloria de Dios. Se resucitará a muertos y a justos (es decir que esos muertos tomarán la figura de almas justas que han vivido sobre la Tierra, con el fin de seducir mejor a los hombres; estos, que se dicen muertos resucitados, que no serán sino el demonio con otros semblantes, predicarán otro Evangelio contrario al del verdadero Cristo-Jesús, negando la existencia del Cielo o aún las almas de los condenados. Todas estas almas parecerán unidas a sus cuerpos) (nota de Melanie).

Habrá en todas partes prodigios extraordinarios, puesto que la verdadera fe se ha extinguido y la falsa luz ilumina al mundo. Ay de los Príncipes de la Iglesia que sólo se hayan ocupado en acumular riquezas sobre riquezas, en salvaguardar su autoridad y en dominar con orgullo.

El Vicario de Mi Hijo tendrá mucho que sufrir, pues, por un tiempo, la Iglesia será abandonada a grandes persecucioneserá el ti. Será el tiempo de las tinieblas; la Iglesia tendrá una crisis terrible.

Olvidada la santa fe de Dios, cada individuo querrá guiarse por sí mismo y ser superior a sus semejantes. Se abolirán los poderes civiles y eclesiásticos, todo orden y toda justicia serán pisoteados; sólo se verán homicidios, odio, celos, mentira y discordia, sin amor por la patria ni por la familia.

El Santo Padre sufrirá mucho. Yo estaré con él hasta el fin para recibir su sacrificio.

Los malvados atentarán muchas veces contra su vida sin poder hacerle daño; pero ni él ni su sucesor… verán el triunfo de la Iglesia de Dios.

Los gobiernos civiles tendrán todos un mismo designio, que será abolir y hacer desaparecer todo principio religioso para dar lugar al materialismo, al ateísmo, al espiritismo y a toda clase de vicios.

En el año 1865 se verá la abominación en los lugares santos; en los conventos, las flores de la Iglesia se pudrirán y el demonio será el rey de los corazones. Que los que están a la cabeza de las comunidades religiosas tengan cuidado con las personas que han de recibir, pues el demonio hará uso de toda su malicia para introducir en las órde¬nes religiosas personas entregadas al pecado, ya que los desórdenes y el amor de los pla¬ceres carnales serán extendidos por toda la Tierra.

Francia, Italia, España e Inglaterra estarán en guerra; la sangre correrá en las calles, el francés combatirá con el francés, el italiano con el italiano; luego habrá una guerra general que será espantosa. Por un tiempo Dios no se acordará de Francia ni de Italia, puesto que el Evangelio de Jesucristo ya no se conoce ya más. Los malvados desple¬garán toda su malicia; se matará, se masacrará mutuamente hasta en las casas.

Al primer golpe del rayo de su espada fulminante las montañas y toda la naturaleza temblarán de espanto, porque los desórdenes y los crímenes de los hombres traspasan la bóveda de los Cielos. París será quemada y Marsella será engullida, varias grandes ciu¬dades serán sacudidas y engullidas por terremotos: se creerá que todo está perdido; sólo se verán homicidios, sólo se oirán estrépito de armas y blasfemias. Los justos sufrirán mucho; sus oraciones, sus penitencias y sus lágrimas subirán hasta el Cielo y todo el pueblo de Dios pedirá perdón y misericordia, y pedirá mi ayuda y mi intercesión. Entonces, Jesucristo, por un acto de su justicia y de su misericordia con los justos, ordenará a Sus Ángeles que todos Sus enemigos sean ejecutados. De pronto, los perseguidores de la Iglesia de Jesucristo y todos los hom¬bres entregados al pecado perecerán, y la Tierra será como un desierto. Entonces se hará la paz, la reconciliación de Dios con los hombres. Jesucristo será servido, adorado y glori¬ficado; en todas partes florecerá la caridad. Los nuevos reyes serán el brazo derecho de la Santa Iglesia que será fuerte, humilde, piadosa, pobre, celosa e imitadora de las virtudes de Jesucristo. El Evangelio será predicado en todas partes, y los hombres harán grandes pro¬gresos en la fe, porque habrá unidad entre los obreros de Jesucristo y los hombres vivirán en el temor de Dios.

Esta paz entre los hombres no durará mucho; veinticinco años de abundantes cosechas les hará olvidar que los pecados de los hombres son la causa de todas las aflicciones que acontecen sobre la Tierra.

Un precursor del anticristo con sus ejércitos de varias naciones combatirá contra el verdadero Cristo, el único Salvador del mundo; derramará mucha sangre y querrá aniquilar el culto de Dios para que le consideren como un Dios.

La Tierra será golpeada por toda clase de plagas (además de la peste y el hambre, que serán generales); habrá guerras hasta la última guerra, que será hecha por los diez reyes del anticristo, que tendrán todos un mismo designio, y serán los únicos que gober¬narán el mundo. Antes que esto acontezca habrá una especie de falsa paz en el mundo; sólo se pensará en divertirse; los malvados se entregarán a toda clase de pecados, pero los hijos de la Santa Iglesia, los hijos de la Fe, mis verdaderos imitadores, crecerán en el amor de Dios y en las virtudes que me son más queridas. Dichosas las almas humildes conducidas por el Espíritu Santo. Yo combatiré con ellas hasta que lleguen a la plenitud de la edad.

La naturaleza reclama venganza para los hombres, y, tiembla de espanto esperando lo que debe ocurrir a la Tierra manchada de crímenes.

Tiembla, Tierra, temblad vosotros, que hacéis profesión de servir a Jesucristo y que por dentro os adoráis a vosotros mismos. Temblad porque Dios va a entregaros a su enemigo, porque los lugares santos están en la corrupción; muchos conventos ya no son más las casas de Dios sino pastizales de Asmodeo y los suyos.

Será durante este tiempo que nacerá el anticristo, de una religiosa hebrea, de una falsa virgen que tendrá comunicación con la antigua serpiente, el señor de la impureza; su padre será Ev.; al nacer vomitará blasfemias, tendrá dientes; será, en una palabra, será el diablo encarnado; lanzará gritos terribles, hará prodigios, sólo se alimentará de impurezas. Tendrá hermanos que, aunque no sean demonios encarnados como él, serán hijos del mal; a los doce años llamarán la atención por sus valientes victorias, pronto estará cada uno a la cabeza de ejércitos asistidos por legiones del infierno.

Las estaciones se alterarán, la Tierra sólo producirá malos frutos, los astros perderán sus movimientos regulares, la luna sólo reflejará una débil luz rojiza; el agua y el fuego darán al orbe de la Tierra movimientos convulsivos y horribles terremotos que engullirán montañas, ciudades, etc.

Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo.

Los demonios del aire con el anticristo harán grandes prodigios sobre la Tierra y en los aires, y los hombres se pervertirán cada vez más. Dios cuidará de sus fieles servidores y de los hombres de buena voluntad; el Evangelio será predicado en todas partes, ¡Todos los pueblos y todas las naciones conocerán la Verdad! Yo dirijo un apremiante llamado a la Tierra; llamo a los verdaderos discípulos de Dios Viviente y Reinante en los Cielos; llamo a los verdaderos imitadores de Cristo hecho Hombre, el único y verdadero Salvador de los hombres; llamo a mis hijos, mis verdaderos devotos, aquellos que se han entregado a mí para que los conduzca a mi hijo divino, aquellos que, por así decir, llevo en mis brazos; aquellos que han vivido de mi espíritu; llamo, en fin, a los apóstoles de los últimos tiempos, alos fieles discípulos de Jesucristo que han vivido en desprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en el desprecio y en el silencio, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento, y desconocidos del mundo.  Es tiempo de que salgan y vengan a iluminar la Tierra. Id y mostraos como mis hijos queridos, Yo estoy con vosotros para que vuestra Fe sea la Luz que os ilumine en estos días de infortunio. Que vuestro celo os haga como hambrientos de la gloria y del honor de Jesucristo. Combatid, hijos de la Luz, vosotros, los pocos que veis, pues he aquí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines. La Iglesia será eclipsada, el mundo se hallará en la consternación. Pero he aquí a Enoch y Elías llenos del Espíritu de Dios; ellos predicarán con la fuerza de Dios, y los hombres de buena voluntad creerán en Dios, y muchas almas serán consoladas; harán grandes progresos por virtud del Espíritu Santo y condenarán los errores diabólicos del anticristo.

¡Ay de los habitantes de la Tierra! Habrá guerras sangrientas y hambres, pestes y enfermedades contagiosas; habrá lluvias de un granizo espantoso para los animales, truenos que sacudirán las ciudades, terremotos que engullirán países; se oirán voces en los aires, los hombres se golpearán la cabeza contra los muros; llamarán a la muerte y, por otro lado, la muerte será su suplicio, la sangre correrá por todas partes. ¿Quién podrá vencer, si Dios no disminuye el tiempo de la prueba? Por la sangre, las lágrimas y las oraciones de los justos Dios se dejará doblegar; Enoch y Elías serán matados; Roma pagana desaparecerá; el fuego caerá del cielo y consumirá tres ciudades; todo el universo será sa¬cudido de terror, y muchos se dejarán seducir porque no han adorado al verdadero Cristo Viviente entre ellos. Es el momento; el sol se oscurece; sólo la Fe vivirá.

He aquí el tiempo; el abismo se abre. He aquí el rey de las tinieblas. He aquí a la bestia con sus súbditos, diciéndose salvador del mundo. Se elevará con orgullo en los aires para ir hasta el cielo; pero será sofocado por el soplo de San Miguel Arcángel. Caerá, y la Tierra, que desde hace tres días estará en continuas evoluciones, abrirá su seno lleno de fuego, él será sumergido para siempre con todos los suyos en los abismos eternos del infierno.

Entonces el agua y el fuego purificarán la Tierra y consumirán todas las obras del orgullo de los hombres y todo será renovado: Dios será servido y glorificado.”

En Altamura, en la tumba de Melania, he agradecido a la Virgen Santísima por su protección y a Melania por su ejemplo de obediencia al Cielo antes que a los hombres.

Flavio Ciucani
3 de Febrero 2019

Adjunto:

- “Los secretos de La Salette” reportaje de TV2000
https://www.delcieloalatierra.com.ar/cronicas/cronicas-de-las-arcas/cronicas-de-las-arcas-2019/8467-los-secretos-de-la-salette-reportaje-de-tv2000 


 


 

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