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sandrafoto2ENCUENTROS ESPIRITUALES CON GIORGIO BONGIOVANNI

Por Sandra De Marco

Luca Grossi22 200Por Sandra De Marco

El amor es una constante evolución, una locura que rompe todos los esquemas, las formalidades, todas las reglas. Es un caleidoscopio de colores en continuo movimiento, un recorrido alocado de desafíos pasionales, de iniciativas, de victorias y derrotas, de muertes y renacimientos, que enriquece, que jamás nos completa. La expresión del amor siempre será austera: todo aquel que quiera encasillarlo en un santuario, en un credo, en un nicho de certezas para responder a la necesidad de equilibrio y de estabilidad jamás conocerá su grandeza, ni su Omnipotencia. Esquemas, ritualidades y costumbres que son trampas mentales mortales, círculos viciosos que alimentan los condicionamientos, los prejuicios y el valor, la audacia, la fuerza de luchar a pesar de todo quedan encadenados.

Tomas CaravaggioPor Sandra De Marco
Seguramente no sería muy difícil creer en Dios si, cuando regresó donde el Padre, se hubiera quedado en lo alto de Su Ermita para gozar de la Creación. En cambio, como tenía que ser, todos lo sabemos y muy bien. Jesús de Nazaret, el Resucitado, ha mantenido su Promesa y dos mil años más tarde ha tocado a la puerta de nuestras vidas. Él está aquí: con los Signos de Su Pasión y con numerosos signos que manifiesta en el Cielo y en la Tierra, ha venido a despertar a ese Tomás de la escuela de Juan, al incrédulo creyente que vive en todos nosotros.

getsemani100DEL CIELO A LA TIERRA

HE ESCRITO EL 30 DE MARZO 2018:
¡SE PUEDE VENCER EL MIEDO!
SÌ, HAY QUE VIVIR EL MIEDO INTENSAMENTE, AFRONTARLO Y VENCERLO.
QUÉ MEJOR EJEMPLO Y ENSEÑANZA QUE EL DEL GETSEMANI (Juan 16, 33).
EL TESTIMONIO DE SANDRA DE MARCO.
LEED, MEDITAD Y DEDUCID.
EN FE
G. B.

Foto Getsemani (Juan 16, 33)

FUERZA, YO HE VENCIDO AL MUNDO! (Juan 16, 33)

El miedo es una energía atávica. El hombre es capaz de transcurrir toda una vida imaginando espectros, preocupándose del futuro; es capaz de vivir toda su existencia con el temor de quedarse sin recursos, de perder algo, de fracasar, de que le dejen de lado, de no ser útil, reconocido, importante; de no ser aceptado, amado; con el miedo de sufrir, de no superarlo, de ser malentendido, engañado; de enfermarse, de quedarse solo o de morir y se obstina en creer que lo que de verdad quisiera no está a su alcance.

“¡No temáis! ¡No tengáis miedo!”. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, el Señor ha introducido en la Biblia muchos pasajes de estímulo.

Ninguno de nosotros es perfecto, nadie está exento, Dios lo sabe. Cristo nos recuerda que no tengamos temor y nos sacude del letargo de un bienestar que nos ha preservado de las dificultades, anulando los inconvenientes, a menudo disolviendo la posibilidad de madurar la capacidad de adaptación, la tolerancia hacia el dolor, la fuerza y el valor de resurgir de nuestras cenizas y continuar nuestro camino.

Pero hay un pasaje extraordinario, durante la última Cena, donde convergen todos los precedentes y su enseñanza se extiende más allá de toda medida.

Pocas horas antes de ir al Huerto de Getsemani, de ser arrestado, torturado y crucificado, Jesús afirma “¡Fuerza, yo he vencido al mundo!”.

No se trata de la promesa de una victoria futura. Parece absurdo, una contradición. ¿Cómo puede Jesús afirmar que ha vencido al mundo, mostrándose victorioso justo en el momento en el que vive el drama del sufrimiento, de la injusticia, del abandono y de la muerte?

Cristo hecho hombre, con toda Su humanidad, nos demuestra que también nosotros lo podemos hacer, que podemos vencer nuestra lucha cotidiana contra todo miedo y seguir siendo coherentes con los ideales en los que creemos: si lo logramos la victoria de quien afronta el miedo por Amor, de quien cree hasta el fondo en una causa justa, en la causa de Cristo, será también la nuestra y será también nuestro el Nuevo Reino.

diogene200Por Sandra De Marco
... Y le preguntaron: “¿Qué buscas con esa lámpara Diógenes?” Y él les respondió: “¡Busco al hombre!”...
¡He escuchado a un amigo del Hombre!
El Espíritu Paráclito ha descendido en medio de nosotros para enseñarnos, con el ejemplo de una vida, que “al camino de la verdad y a la plenitud del espíritu se llega a través del proceso de la Cruz”. Él es el Mensaje, el mensajero, el Evangelio que precede nuestros pasos.

rosasobrecruzPor Sandra De Marco

“Esclavo del Espejo mágico, sal de la oscuridad, vuelve de la eternidad. A través del viento y del fuego... ¡Yo te invoco! Muéstrame tu rostro. Espejo Mágico, tú que cumples mis deseos ¿quién es el más cristiano del reino?”

¡Tenemos que admitirlo, aún no hemos abandonado ese vicio! Es un mal sutil y persistente que se insinúa en nuestra cotidianidad. La caza de brujas, de los malvados, de los falsos profetas hoy no deja en evidencia las distinciones de época o de territorio: ha quedado intacta, simplemente ha evolucionado, ha cambiado su semblante. Esa tendencia de querer encontrar a toda costa un chivo expiatorio en quien proyectar nuestras miserias, nuestros pecados y miedos, una inquisición moderna más solapada y ubicua para desviar la mirada de nuestras consciencias.