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jesusmontedelosolivos100Por Sandra De Marco

“Y llegaron a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí mientras que yo oro. Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a afligirse y a angustiarse mucho. Y les dijo: Mi alma está muy afligida, hasta el punto de la muerte; quedaos aquí y velad. Adelantándose un poco, se postró en tierra y oraba que si fuera posible, pasara de El aquella hora.
Y decía: ¡Abba, Padre! Para ti todas las cosas son posibles; aparta de mí esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que tú quieras. Entonces vino y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No pudiste velar ni por una hora? Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. Se fue otra vez y oró, diciendo las mismas palabras. Y vino de nuevo y los halló durmiendo, porque sus ojos estaban muy cargados de sueño; y no sabían qué responderle. Vino por tercera vez, y les dijo: ¿Todavía estáis durmiendo y descansando? Basta ya; ha llegado la hora; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores”
(Marcos 14, 32).

A. D. 2017. Este es el tiempo, muy pronto el furor de la ira del Padre recaerá sobre la Tierra. La gran Tribulación está a las puertas y no falta mucho para que llegue nuestro pequeño jardín del Getsemaní.

Aquí, entre los imponentes olivos enmudecidos, en el momento más importante de toda Su vida, el Hijo del Hombre nos mostró la verdadera humanidad de Jesús, Su ser “absolutamente similar a nosotros”, “tentado en todo sentido”. El Getsemaní es el lugar de la soledad, del abandono, de la angustia que hace sudar sangre, allí donde la oscuridad se hace más profunda y las tinieblas más intensas, el miedo agiganta las sombras de cualquier carga. Aquí la noche se confunde con el abismo de una fe débil, rebelde, bajo el peso de una cruz que nos deja desnudos, impotentes, que nos asusta. Jesús sufre al ser puesto a prueba, en soledad lucha en contra de Sí mismo y en contra del maligno que se alimenta de las fragilidades del hombre. Ese Dios que hacía poco había caminado sobre las aguas y habia resucitado a los muertos, ahora necesita de la compañía de sus amigos más íntimos y le pide al Padre que aleje de Él ese amargo Cáliz. Jesús no elige la Cruz, pero tampoco huye de ella. Y, con una actitud de humilde sumisión y confianza, se entrega a Su voluntad para afrontar la batalla y para cumplir con Su misión. ¡Sin el Getsemaní, si no tenemos una disponibilidad radical interior para seguirLe en el camino de la Cruz, jamás podremos pretender sentirnos Sus discípulos!

Jesús también dijo: “Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque está escrito: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas”.

Es una advertencia para no subestimar la potencia de esta noche: la impetuosidad de nuestro amor por Jesús por lo general no tiene en cuenta nuestras debilidades; nos sentimos llevados por un gran entusiasmo y ahínco cuando todo va según nuestros planes. Pero ese día nuestro grito de dolor no logrará romper el silencio ensordecedor de un Dios que parece ausente y lejano: solo la obediencia con confianza en el Padre nos llevará a la meta.

Aquel que hoy en día encarna el Evangelio en perfecta imitación de Cristo ha revelado: “La grandeza de Jesús Cristo, Luz solar divina, está en el hecho de hacerse hombre y de vivir como hombre. Él ha vivido en nuestra dimensión terrenal como nosotros los comunes mortales, teniendo sentimientos humanos como el miedo, para demostrarnos que Él no es inalcanzable. Él es grande porque a pesar de los poderes divinos con los que cuenta se anula completamente y pasa a ser un don nadie para ayudarnos a evolucionar. La enseñanza que nos da es que para llegar a Él no tenemos que ser perfectos en la naturaleza humana. Él lo dice: “Llegad a mí a través de la humanidad y de los sentimientos humanos venciendo aquellos que son negativos. Os podéis salvar con la fe, entregaos a la voluntad del Padre, aunque seais miserables, si creeis que habéis sido abandonados por todos, incluso por Dios, aunque os sintáis los últimos de los hombres porque podréis resucitar en Mi. Todos vosotros me tenéis en vuestro interior, yo estoy en todos vosotros”.

El Cristo Redentor, todo el Universo, inclinó ante el hombre: ¡se hizo carne y sangre y entró en la caducidad de nuestra existencia para enseñarnos a vencer y a resurgir!

¡Que el Señor sea nuestro máximo punto de referencia, ayer, hoy, mañana, siempre!

¡No reneguemos de Él! ¡No lo traicionemos!

EL SEÑOR ES NUESTRO DIOS. EL SEÑOR ES GRANDE. EL SEÑOR ES ÚNICO, EL SEÑOR ES NUESTRO DIOS, EL SEÑOR ES GRANDE.

Amen.

02.11.2016 - PORDENONE

Cada vez que sufrimos por una causa egoista no avanzamos en la evolución. No me refiero al dolor físico, interior, a las experiencias vividas personalmente que, en todo caso son todas cosas que tenemos que valorar, vivir y superar, en este caso no hay ninguna culpa. Si luego ofrecemos a Cristo ese dolor físico, o interior, en nuestra evolución asumimos una posición que está a la antítesis del egoísmo. Y me explico: si tengo un dolor y estoy sufriendo, como probablemente muchos de vosotros estáis pasando por alguna situación similar, tengo que vivirlo, expresarlo a mi mismo o a Dios, no es una culpa sino que es un acto de humanidad. En el sufrimiento, para permanecer en armonía, en sintonía, no tenemos que manifestar o dejarnos llevar por la rabia, por la tristeza, o deprimirnos. O hasta incluso, como muchos hacen, adjudicarle a Dios la responsabilidad de nuestros sufrimientos por no intervenir, o hasta gritar: “¡No!... ¡Ya no creo en Dios, estoy mal, no es justo! ¡Él no está conmigo, es toda una mentira!”. Podría ocurrirnos a nosotros también, lo importante es arrepentirse rápidamente y decir: “Señor, estaba mal, tuve un momento de debilidad... pero quiero ofrecerte mi sufrimiento, lo atravieso para superarlo”. Nos tenemos que preparar para afrontar la última prueba de nuestro camino espiritual, que nos hará pasar privaciones. Actualmente estamos pasando algunas, pasaremos otras, tenemos problemas para seguir adelante porque no gozamos de los privilegios de los demás, pero podemos afrontarlas con la unión y, gracias a Dios, no nos falta nada. La última prueba que nos llevará a afrontar los sufrimientos que, con nuestros ojos, nos veremos “obligados” a ver – porque vivimos en este mundo – y lo único que podremos hacer será rezar, ofrecer este sufrimiento a Cristo manteniéndonos firmes en la fe y en la unión. Solo así podremos superarlos, todos, no digo que lo haremos alegremente, sino con el amor que nos alimenta y que nos lleva a hacer lo que hacemos, para estar aquí, disponibles para el Cielo. Este es el trabajo que tenemos que hacer, sobre todo a partir del próximo año, que será muy importante.

Día tras día, tenemos que unir nuestras fuerzas con las de aquellos que, en el fondo, son portavoces de nuestro mismo Mensaje pero, por motivos personales, de orgullo, de incomprensión y mucho más, se separan porque no nos encontramos en la misma sintonía. Las relaciones cerebrales, todas las conexiones que hacemos, las sinapsis y la sintonía, son importantes para mantener nuestro espíritu en armonía con nosotros mismos y con Dios. Si esta armonía llega a faltar al ver los hechos que ocurrirán cerca nuestro y en el mundo no solo nos harán sentir mal sino que nos desesperaremos, nos golpearemos la cabeza contra la pared hasta desvanecer al ver lo que está pasando. Estoy convencido, lo he dicho y lo repito, de que a nosotros no nos ocurrirá nada, la prueba de ello ha sido el terremoto que ha ocurrido en la región de Le Marche. Más allá de todas las connotaciones planetarias, cósmicas, terrestres y lógicas de un Proyecto mucho más grande que el mío -porque yo no soy nadie-, el terremoto, cuyo epicentro fue no muy lejos de Sant’Elpidio es una señal. Estando aquí fui instruido por mi maestro Eugenio, por Jesús y por la Virgen cuando tuve mis experiencias místicas, he vivido aquí durante los últimos 30 años, aunque ahora sea solo mi residencia legal porque a menudo me encuentro en Palermo, para cumplir con mi misión. He nacido para decir la Verdad y por la misma tendré que dar la vida, no puedo mentiros: el terremoto ocurrido en la región de Le Marche es una señal para mi, para nosotros. Es como si la Madre Tierra me dijera: “están iniciando los acontecimientos que han sido anunciados desde hace tiempo, las advertencias para la humanidad, las pruebas para todos”, personas comunes, que trabajan como nosotros, que declaran seguir a Cristo o, en todo caso, que forman parte de la Iglesia de Juan. Cada vez que comienza un proceso de acontecimientos humanos en los que intervienen directamente el Padre, Cristo, Sus ángeles y las fuerzas de la Naturaleza, el primero en ser “atacado” soy yo, somos precisamente nosotros, para ver si estamos listos, siempre ha sido así. Si no estuviera en sintonía, si no metiera en funcionamiento las sinapsis, las conexiones, la armonía, la fe que tengo, no habría reaccionado como lo hice en los días pasados, cuando tembló la tierra en la que vive mi familia a la que amo más que a la vida, empezando por mi hija hasta llegar al último de mis hermanos, que para mi es el primero. Tendría que haber abandonado todas mis actividades, pero no quise, aunque hubiera podido hacerlo, todo lo que estoy haciendo incluido el hecho de que hoy me encuentro aquí con vosotros, en Pordenone, esta reunión la habría podido hacer en Sant’Elpidio donde está mi familia. Allí están viviendo lo que os tocó vivir en el año 1976, aunque en el Friuli la tierra no dio ninguna señal previa y murieron miles de personas. En cambio, en Le Marche, en la ciudad de Amatrice, murió solo una persona con el primero de los terremotos, la tierra avisó con un temblor y dijo: “¡Buenos días! ¡Tened cuidado!”. En cambio, cuando llegó el segundo temblor se desencadenó un infierno, pero ya no había nadie en el interior de las casas y por lo tanto no hubo víctimas. Si no hubiera avisado y el terremoto hubiera superado apenas los 7.1º habría perdido a toda mi familia, a mis hermanos, habría muerto yo también. Esto habría ocurrido si yo hubiera tenido miedo, si hubiera estado de vacaciones, o manteniendo reuniones intranscendentes. En cambio, estaba en misión ¡hace treinta años que no me tomo vacaciones! Entonces esta prueba a la que el Cielo nos está sometiendo tiene que servirnos de ejemplo. Cuando ocurran determinadas cosas, si no estamos en sintonía, entraremos en un estado de desesperación. El terremoto que ocurrió en Le Marche no termina aquí. He sabido que precisamente allí, a un centenar de kilómetros del arca Madre de todo el mundo, Italia se dividirá en dos lo que significa que podría llegar a haber miles de muertos. No se cuando ocurrirá, puede ser el año que viene, dentro de cinco años, o dentro de cincuenta... ¡pero ocurrirá! No tenemos que mudarnos de allí porque es donde el Señor nos ha puesto, si estamos unidos no nos pasará nada, así ha sido hasta ahora. Si en nuestra casa se cae un armario mientras vemos que las demás casas se derrumban frente a nuestros ojos no tenemos que autodestruirnos, o enojarnos con Dios. Tenemos que dar gloria a Él como hacían los cristianos cuando entraban a la arena de los leones. ¡Los llevaban encadenados a lo largo de pasillos subterráneos para luego ser devorados por leones y los tigres mientras el Emperador y el público excitados sentían orgasmo al ver el espectáculo y les salía baba de sangre por la boca, ellos no blasfemaban en contra del Señor, daban glorias a Él! Nosotros no tendremos que pasar por esto, os lo prometo, si estamos unidos como ahora, y más aún, llevando a cabo nuestra obra en medio de los escombros, de la guerra, de los conflictos, de las tristezas y sufrimientos que nos tocará vivir. No iré corriendo a pedir un préstamo para compararme una casa rodante, o para mudarme. Nosotros no dejaremos nuestra casa, nos quedaremos en Sant’Elpidio. Os he dicho a todos: “¡Tened fe! Mantened la calma”. Y pensando en mi familia me dirigí al Señor diciendo: “Señor, tú me los has dado, si me los quieres quitar me matarás en el corazón, me harás morir de dolor... Tú has elegido esta tierra para iniciar a azotar al mundo con Tu látigo: Que se haga Tu voluntad y no la mía”, pero no ocurrió nada y así será. No puedo decirle al Señor: “¿Qué haces? Eres un Dios vengativo... ya no eres Dios ¡me das asco!” ... Y si luego alguien cree que el Señor me quiere castigar por algún motivo, que lo crea, pero la verdad es la que os estoy diciendo. Por lo tanto, nos tenemos que preparar y estar unidos, pero no por piedad. El sentimiento de piedad es noble, crístico y hermoso, pero no es el amor más grande de todos los amores: el amor crístico, es decir, servir al hermano por el valor que tiene en sí y como instrumento de Cristo porque nosotros somos Sus instrumentos, estamos aquí por misión no para dar un paseo. Las pruebas que nos toca afrontar seguirán llegando y las superaremos, pero os tengo que hacer una advertencia: está por llegar una prueba muy grande que no tiene que ver con nuestra supervivencia, o sobre cómo seguir adelante. ¡No! Será una prueba muy grande: ¡la del miedo! El miedo a cualquier cosa: a que nos puedan hacer daño, a perder todo, a perder la vida, a perder la fuerza. Sobre todo, vosotros que sois del Norte, cada vez que la vida os presenta una crisis lográis resurgir con trabajo y superáis todo. Al igual que lo hicieron los alemanes: en Mayo de 1945 Alemania era la nación más pobre del mundo, estaba en el puesto 181º del ranking mundial, al punto tal que la población comía ratas para poder sobrevivir (los alemanes hablan de 1947 como el Hungerjahr, el año del hambre). Sin embargo, la vida le dio la oportunidad de trabajar y de convertirse en la nación más poderosa del mundo a nivel económico. Sin robar y sin el apoyo de las mafias el pueblo unido reconstruyó, a nivel económico, industrial y social un país al que Hitler había destruido por completo... Por lo tanto, nuestro miedo será a perder algo, a perder la fuerza y por lo tanto no poder trabajar, miedo a morir. Quienes no tienen miedo de perder la vida están locos. Incluso Jesús, el Hijo de Dios, tuvo miedo y nos demostró que no es un pecado sino que es crístico superarlo: “Señor Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad sino la Tuya” ... El problema es superar el miedo, Falcone y Borsellino también lo decían: “Es normal que exista el miedo en todo hombre, lo importante es que éste se vea acompañado por el valor” ... “No hay que dejarse abatir por el miedo de lo contrario se convierte en un obstáculo que impide seguir adelante”. Es un sentimiento que uno tiene que controlar y superar con la fe. Yo también tengo miedo, a veces, pero siempre lo supero. Nuestra respuesta a todos los problemas que ocurrirán en Italia y en el mundo: guerras, terremotos, maremotos, catástrofes, asteroides... tendrá que ser nuestra unión. He tenido una buena respuesta por parte de los hermanos de Sant’Elpidio porque durante los días que duró la emergencia llevaron a sus niños al Arca, a la casita de madera, durmieron en colchones puestos en el suelo y permanecieron unidos mientras la tierra temblaba. Cuando tengamos que afrontar, ya sea individual o colectivamente, señales que nos provoquen miedo nuestra respuesta tendrá que ser la de permanecer unidos. Las pruebas que comenzarán a llegar quieren ponernos a prueba en la fe. Los acontecimientos que ocurrirán tocarán nuestro sentimiento. El terremoto ocurrido en Le Marche fue muy fuerte: las personas se asustaron, algunos querían suicidarse, las escuelas quedaron cerradas. Hemos recibido un golpe en el corazón de la Obra porque es allí donde vi a la Virgen, es allí donde recibí algunos de los estigmas, es allí donde se realizan las reuniones más importantes de todas las Arcas del mundo. ¡Y es en ese lugar en el que fui golpeado porque el Señor es astuto! Hay quienes podrían decir: “Eres bueno para sermonearnos, pero tú estás en Palermo”, en cambio he sido golpeado en el corazón porque en ese lugar viven las personas a las que amo más que a la vida, para que yo lo viviera y lo pudiera transmitir a mis hermanos. Las señales que golpearán el mundo serán muy duras y poderosas. Dentro de algunos días sabremos si quien gobernará el Planeta será el anticristo con peluca (Donald Trump), o el anticristo vestido de blanco, aunque de todos modos para nosotros no cambia nada, no será una esperanza. Obama lo era, pero luego nos desilusionó porque traicionó esa esperanza. Hay mensajes de los Extraterrestres en los que deseaban a Obama que mantuviera los ideales de verdad y justicia que animan a su espíritu, pero él no hizo lo que tendría que haber hecho. Claro está que queremos ser honestos y tener discernimiento: no se si Obama impidió la Tercera Guerra Mundial nuclear, pero seguramente no tendrá que arrepentirse ante Dios de haberla desencadenado, por todos los demás pecados, debilidades, omisiones, corrupciones y por no haber dicho la verdad sobre muchas cosas, luego tendrá que vérselas con Jesús Cristo. En el pasado otros Presidentes de los Estados Unidos nos dieron la esperanza de poder cambiar el destino del mundo y de revelar la verdad sobre la presencia Extraterrestre: Eisenhower, Jimmy Carter, J. F. Kennedy, Bill Clinton… Nosotros vivimos de esperanzas, pero esta vez cinco mil millones de personas verán en directo que el anticristo ya ha ganado, es otra señal que todos han menospreciado. Las próximas elecciones para Presidente de los Estados Unidos es la proclamación en directo, aún no visible, del anticristo porque él tiene en sus manos a los dos candidatos. La mafia es el anticristo y gana siempre cuando se adueña de todos los sectores políticos, ya sean de izquierda, del centro, o de derecha. Si en Norteamérica Hillary Clinton y Trump son dos máscaras detrás de las cuales se encuentra el anticristo, en Italia, su hija sumisa, esclava y servil de EE.UU., ocurrirá lo mismo, pero con una única variante: nuestro país, en el panorama mundial, puede ofrecer algún genio para los ambientes institucionales, para la política o para el sector social, y eso dará muchos problemas al anticristo que tiene a casi todos en sus manos. En cambio, en los Estados Unidos ya no le queda nada por conquistar. En Italia han aparecido Signos, yo soy italiano hasta la médula, además de ser un ciudadano de la Tierra... ¡Por lo tanto tenemos que estar unidos y, os pido perdón por repetirlo hasta que os quede impreso en vuestro cerebro, porque yo se lo que tiene que ocurrir, lo he visto! Se que soy el primero en ser puesto a prueba y le agradezco al Padre por estas Señales que está dando en la tierra en la que han nacido mis hijos, mi sangre, ya que es como si Él me hiciera un llamado y me dijera: “¡Estoy empezando!” Luego, a medida que pase el tiempo veremos las decisiones que tendremos que ir tomando en las zonas que han sido afectadas por el terremoto, en las que hay una parte del corazón de la Obra. Si la naturaleza hace sus advertencias y algunos tuvieran que llegar a mudarse responderemos, el Padre es consciente los traslados estratégicos y está de acuerdo. Si alguien me pregunta: “-Tú, que llevas los Signos sagrados ¿estás dispuesto a dejar el Arca?”, respondería: “- ¡Claro! Para mi el Arca está en nuestro interior, el reino de Dios está en vuestro interior”. Pero nosotros no tenemos que dejar nuestra tierra si hemos sido puestos allí es por un motivo. Los primeros terremotos catastróficos, que no han provocado muertos, seguirán ocurriendo en las zonas en las que se encuentran las puertas dimensionales, como ya ha ocurrido y quizás con mayor violencia, pero no nos tenemos que preocupar. Tenemos que venir aquí y permanecer juntos, nuestras casas no serán tocadas porque tenemos que trabajar para Cristo, no somos privilegiados, ni hemos recibido alguna recomendación por parte de Dios. Como Él es un gran empresario dice: “Si dejo a mis obreros sin casa ¿quién trabajará en mi viña? ¡Es mejor que no se las toquemos!” pero todos los territorios aledaños serán devastados. Esto es lo que fue anunciado por la Virgen en Fátima. Nosotros tenemos que cumplir con nuestra Obra y tener fe porque están llegando los momentos anunciados a lo largo de todos estos años. En el pasado, durante las innumerables reuniones que hemos realizado en las Arcas había hermanos que me decían: “¡El Señor me hace predicar, pero nunca pasa nada! Todos tienen una buena vida y los pobres están cada vez peor y los ricos se enriquecen cada vez más”. Bien ¿ahora que están por cumplirse las profecías nos sorprendemos? ¡Creo que en vuestros corazones sois conscientes y habéis tomado conciencia de que lo único que tenemos que hacer es permanecer unidos! Espero, con todo mi corazón y con toda mi alma, poder seguir aquí, pero eso no depende de mi, no os lo puedo prometer. No se hasta cuando el Cáliz Viviente seguirá viviendo, pero tengo la certeza de que es el Cáliz de la Comunión...

P: ¿Por qué el hecho de no tener miedo puede salvarnos? Creo que la capacidad de mantener un alto nivel vibratorio, a través de la fe, puede permitirnos ignorar la regresión que provoca el miedo.

Giorgio: Has explicado el concepto perfectamente: el miedo queda anulado por la fuerza interior y por lo tanto desaparece. El cerebro es una máquina perfecta y funciona con procesos químicos, adrenalina, etc. En el momento que el espíritu (el cerebro del cerebro) tiene la fuerza de gobernarlo, el cerebro genera esos elementos químicos relacionados con las neuronas que hacen que el sentimiento del miedo se exprese. Es decir, la fuerza de impedirles producir esas sustancias que luego nos hacen tener esas sensaciones a las que llamamos sentimientos. El miedo es un sentimiento muy fuerte, al igual que la pasión de los sentidos, como la fuerza creadora, pero jamás podrá alcanzar al mayor de los sentimientos: el Amor. Cuando el Amor te invade eres tú quien gobierna todos los demás sentimientos: al de posesión, al de los celos, al de la envidia y al del miedo, que es el más peligroso. ¡Nosotros tenemos que acostumbrarnos a la idea de que somos una familia! Si no logramos vivirlo en condiciones normales, queramos o no, seremos puestos a prueba por los acontecimientos hasta que comprendamos porque algún día nuestros hijos entrarán en el Nuevo Reino. Por lo general cuando uno educa a sus hijos respetando determinados valores ellos crecerán según los mismos. Luego siempre hay excepciones para bien, o para mal: el hijo de Impastato nació en el seno de una familia y se rebeló (pero se trata de un misionero), así como ha habido grandes personajes históricos cuyos hijos eran perversos. Pero nosotros somos hijos de los Seres de Luz, de Cristo y Él quiere inculcarnos con amor, o con severidad si nos comportamos mal, que somos una familia. Cuando nuestros hijos hereden el Renio y sean hombres no dirán: “Formo parte del Arca, soy amigo de...” dirán: “Somos una familia” porque nuestra comunidad espiritual lo será. Nos tenemos que sentir así y si aún no lo sentimos Ellos nos seguirán impulsando día tras día a hacerlo. Aquellos que se merecen pasar a la Nueva Era no serán elegidos singularmente. El Juicio de Cristo será individual, pero si lo superas entrarás al Nuevo Reino como comunidad. Te preguntarán: “-¿A qué comunidad perteneces?” y responderás: “-A la de un tal Bongiovanni, o de Gino Strada, o de San Francisco”... Si las fuerzas de la Naturaleza nos arrollan será para reforzar nuestro espíritu comunitario, no para destruirlo, por lo tanto, son actos de amor y tenemos que agradecer.

P: ¿El hecho de que se haya abierto una falla en la cima de la montaña del Redentor es una señal para nosotros?

Giorgio: Te respondo con un símbolo. Existen dos corrientes de pensamiento con respecto al Getsemaní, donde Jesús se preparaba para morir. La primera sostiene que se lo merecía, la otra que era inocente. Tuvo miedo, lo superó y se sacrificó por nosotros. Tenemos que elegir la opción “A”, o “B” incluso con respecto al terremoto en Le Marche, la primera es que: llegó un castigo para nosotros que servimos a esta Obra, comenzando por mi hasta llegar a todas las Arcas, que todo es falso y que Dios me está castigando. En cambio, la otra es que: tenemos que dar el ejemplo de amor, de unión, de alegría, de fe y de servicio a Cristo a todos, a pesar de que estemos en el Getsemaní. Que cada uno elija la opción que más le guste, yo elegí la última. Si un hermano me dijera: “Éste es un castigo para tí porque estás desobedeciendo, te has alejado del camino y ya no eres el de antes, yo me voy”. Que lo haga, pero nuestra versión es otra, es la opuesta. Incluso es más lógica porque si me presento frente a miles de personas y anuncio catástrofes, terremotos, maremotos alguien podría decir: “-Gracias, tú te quedas allí sentado en una isla paradisíaca, mientras nosotros estamos aquí sufriendo”. En cambio, estoy en condiciones de responder: “-Vengo de un territorio que ha sido afectado por el terremoto en el que estamos padeciendo catástrofes, pero estoy aquí y la señal que Dios nos está mandando es esta”. Mi misión no es la de ir a ayudar a las personas en los centros de asistencia, en cambio FUNIMA International está juntando donaciones para llevar a dichos centros. Es algo que tienen que hacer los demás, yo tengo el deber de decir que hemos sido azotados por Dios y despertar a las almas. Lo que tengo que hacer es despertar al espíritu no encargarme de la materia. Si los evacuados que han sido llevados hasta mi ciudad me llamaran para recibir una palabra de consuelo iría a verlos con todo mi corazón. En la zona de Sant’Elpidio todos saben quién soy y esto sería una señal de distensión en cuanto a mi persona porque jamás me han creído. Cuando estalló la guerra en Yugoslavia, para desahogarse, la gente afirmó que tal vez yo tenía razón. Ahora hay miles de desamparados, personas que están en condiciones desesperantes, que han perdido sus casas, que han perdido todo, que han pasado de ser adinerados a vivir en las mismas condiciones que los inmigrantes, es más, peor. Algunos se preguntan si para ellos habría sido mejor morir y no tener que encontrarse de un momento a otro sin el bienestar al que estaban acostumbrados hasta el día anterior, muchos habrían preferido eso sin lugar a dudas porque no saben como seguir adelante. ¡En L’Aquila quedan decenas de familias que aún viven en carpas! Por no hablar de los terremotos ocurridos en zonas como Belice, Irpinia, Emilia Romagna... ¡aquí en Friuli es otra cosa, aquí habéis reconstruido todo! ¡No me siento feliz, pero es lo que ha pasado y tendrían que reconocerlo mis amigos y hermanos de Le Marche, porque aún no ha terminado! ¡El Big One, el terremoto catastrófico, no ha llegado, pero llegará! Existe una falla que dividirá en dos a Italia: el Nuevo Mundo, como he dicho anteriormente, será diferente porque la Tierra ya no soporta esta geografía, responde a la deriva de los continentes, Sicilia también quedará dividida en dos, a la altura de Belice. Un tsunami destruirá las regiones de Reggio Calabria y de Messina, aunque por ahora el mar espera porque allí están trabajando algunos justos. He realizado una recopilación de todo el material de Eugenio y el mío y tendré que explicar esta situación. A diferencia de muchos científicos locos y programados para mentir, el geólogo Mario Tozzi dijo una gran verdad, frente a los micrófonos del canal de televisión “Rai New 24”, afirmando que no es muy correcto hablar de temblores de acomodamiento de las placas tectónicas en lugar de réplicas y anunció que Italia se dividirá en dos. Admiré su honestidad cuando declaró que los terremotos “se comunican entre ellos” porque el stress puede ser trasladado de una falla a otra, aunque aún es difícil de demostrar ya que no conocemos su lógica. Hay dos cosas: o está loco o prevé algo catastrófico y no quiere mentirle a las personas. Yo soy periodista, además de mensajero y saco mis conclusiones.

P: ¿Qué piensas de Giampaolo Giuliani?

Giorgio: Giuliani es muy bueno. En los Estados Unidos le prestan mucha atención a su trabajo, no como nosotros. Pero su colega Mario Tozzi esta vez fue más allá. Hace mucho tiempo que no se registraban terremotos con apenas dos meses de distancia uno de otro, entonces tenemos que estar atentos porque llegarán otros.

P: ¿Ambos candidatos a la Presidencia de los Estados Unidos conocen al anticristo?

Giorgio: Creo que, si y saben que es uno de los hombres más poderosos del mundo, a pesar de que no aparezca en televisión. Lo conocen, pero no saben quién es.

P: Has dicho que no tenemos que temer, que de esa forma no seremos afectados, has dicho además que nuestros hijos entrarán al Reino de Dios, pero que yo no. Aparentemente existe una contradicción entre ambas afirmaciones.

Giorgio: No es una contradicción, ni siquiera una prueba: es una parábola y como todas las parábolas del Maestro hay que interpretarla. Hace dos mil años Jesús dijo: “En verdad os digo: el que no come mi carne y no bebe mi sangre no entrará en el Reino de Dios”. Si hubieras estado conmigo, y quizás estuviste, Le habrías preguntado: “¿Qué quiere decir que tenemos que comer Tu carne?” Él se refería a la Eucaristía y lo revelaba con parábolas. Y como yo no tengo secretos con vosotros ahora te explico: nuestros hijos, que entrarán al Nuevo Reino, somos nosotros, la reencarnación de nosotros mismos. Si cumplimos con nuestro deber llamaremos papá o mamá a nuestros hijos porque ellos nos harán nacer como premio a nuestro amor y servicio a Nuestro Señor. Será mi hija la que me dará a luz porque nosotros no somos dignos del Nuevo Mundo, estamos demasiado contaminados pero hemos tenido fe al servir y al amar a Cristo. Elegirás y contactarás a través del astral a una mujer que te hará renacer por el simple hecho de que eras amigo de Giorgio.

P: ¿El Nuevo Reino comienza con la llegada del Juicio de Cristo?

Giorgio: El Nuevo Reino llegará después del Juicio de Cristo. Si las astronaves llegaran a descender para llevarse a los elegidos, para conducirlos a los lugares donde tienen que ir y para luego volverlos a traer a la Tierra, es lógico pensar que ellos no verán el rostro de la Ira de Cristo. Él juzgará a todos, no tendrá ningún miramiento. En Su juicio no dará premios, esto lo harán los Ángeles cuando Él les diga: “¡Ángeles! Tomad a mis elegidos y sacadlos de aquí porque desencadenaré el fin del mundo”.

P: ¿Nos encontraremos dentro del fin del mundo?

Giorgio: No, habremos muerto, es decir, habremos desencarnado o, si somos dignos, nos encontraremos con nuestros hijos en las astronaves, de lo contrario nos quedaremos aquí y veremos el rostro desfigurado de Cristo con Su Justicia.

P: ¿Por qué la Iglesia no quiere decir la verdad?

Giorgio: ¡La Iglesia no tiene el valor de hacerlo, pero en realidad la conoce! De todos modos, es la Iglesia de Cristo pero tiene miedo y por lo tanto se ha dejado tentar por Satanás. Si llegara a decir la verdad sobre el Retorno de Jesús tendría que explicarle a los católicos presentes en el mundo que el Señor no perdonará a nadie y que todos los que se encuentren frente a Él serán castigados; precisamente aquellos que aún ven a Cristo en la Cruz, que ha dado Su Sangre por nosotros. Quienes se salven serán llevados por los Ángeles antes de que ocurra todo. ¡Cristo no quiere mostrarse a Sus elegidos – a los que tanto ama – con el rostro de la venganza de Dios porque es terrorífico! ¿Cómo podría explicar la Iglesia a los creyentes que tendrán el honor y la gloria de Verle, que serán juzgados? Incluso a mi me cuesta explicarlo. Cuando hablo de venganza me refiero a la bíblica, que en realidad es justicia. La Iglesia tendría que decirle a sus fieles: “¡Mirad a ese Cristo en la cruz! Por ahora lo veis así pero ese día se le desfigurará el rostro, será diez veces peor que cuando rompió, con un bastón, las mesas de los mercaderes del templo”, pero no tiene intenciones de hacerlo. En el Evangelio no está escrito que Cristo, con Su rabia, es decir, con Su justicia no solo rompió las mesas cuando armó ese alboroto, sino que Jesús de Nazaret llegó inclusive a pegarle a algunos hombres que estaban detrás de las mesas y los dejó heridos. Y si lo hizo hace 2000 años, siendo el Cristo misericordioso ¿qué podría llegar a hacer cuando regrese como el Cristo de la Justicia? Por lo tanto, le dirá a Sus Ángeles: “Tomad a Mis elegidos porque tienen que ir hasta un lugar hermoso, cuando haya limpiado la Tierra los volveréis a traer”. Siguiendo una lógica si ese día nos encontramos frente a Jesús significa que habremos sido condenados. Si en cambio ya hubiéramos muerto, o si nos hemos encontrado con nuestros hijos y amigos en las astronaves será porque hemos recibido un premio. Para aquellos que queden encarnados lo mejor habría sido que no hubieran nacido. ¡Jesús será despiadado!

P: ¿Los que no sean elegidos también podrán ser llevados?

Giorgio: Todos los que sean llevados serán elegidos, hasta quienes no forman parte de un Arca. Es más, esperemos que haya algún elegido perteneciente a las Arcas. ¡Espero que todos vosotros lo seáis y por ello estoy dispuesto a dar la vida en cualquier momento, sin dudarlo ni un instante!

P: ¿Nosotros recordaremos lo que hemos sido?

Giorgio: Claro, es el único privilegio, si así lo podemos llamar, que nos dará el Señor. Jesús es un Juez justo, cuando juzga no pretende que Le creas ciegamente. ¡Recordarás todo, si no fuera así te mostrarán todo lo que has cometido a través de un sistema de video-hologramas! ¡Os dejo imaginar lo que verán los pedófilos y los que han torturado y quitado los órganos a los niños, para vendérselos a los ricos! ¡Jesús será despiadado porque le mostrará a cada uno los pecados que ha cometido! Los Extraterrestres poseen el archivo completo de la historia del hombre, con todas sus acciones, en la memoria de una computadora que se llama Kadar Laku (en nuestro idioma significa grabador de memoria). Si quisieras ver como fue torturado y asesinado Jesús los Extraterrestres te lo mostrarán y no sería una reconstrucción. En ese día Él le dirá a Matteo Messina Denaro: “¡mira!” y él verá el momento preciso en el que, junto a otros, estranguló y disolvió en el ácido a un niño de 11 años. Entonces Jesús le preguntará: “-¿Ves? ¿Tú eres ese hombre? ¿Qué crees que te mereces? ¿Te has arrepentido ante los justos a los que Yo tenía en la Tierra?”. Matteo implorará perdón, pero el Señor le responderá “¡No tienes perdón, irás a la segunda muerte!” Así será el Juicio. Como es sabido soy un provocador y soy capaz, por la enorme rabia que siento interiormente, de decir: “-Señor – ahora os pongo a prueba - ¿si o si tengo que irme con los elegidos? ¡Quiero quedarme aquí para ver Tu Juicio! ¡Allá me aburro! ¡Quiero ver el triunfo de la Justicia y quiero disfrutar de su llegada!” y Él me respondería: “-Esta es la Ley, si te quedas aquí significará que tendré que castigarte y mandarte al infierno”. Y yo le diría nuevamente “-Pero Señor ¿me dejarás gozar del juicio o no?... ¡Bien entonces voy al infierno porque de todos modos allí convertiré a los diablos! Señor, sea cual sea el lugar al que me mandes estarás en mi interior porque Tu Reino está en mi interior. No me interesa el Paraíso que Tu Padre instaurará en la Tierra, me siento feliz por todos Tus elegidos. Como has dicho: ¡El Reino de Dios está en vosotros’ cualquiera sea el lugar al que me mandes seré Tu servidor! ¿Ahora me dejas disfrutar del Juicio?”. Luego me sentaré allí y veré una película extraordinaria: El Juicio de Cristo. Él será justo y perfecto, no es un corrupto. 

P: A quien se salva, ¿qué cosa deberá ser juzgada?

Giorgio: Te podrá decir: “Tesoro, has cometido pecados, esto no tendrías que haberlo hecho, pero me has sido fiel, vas al Paraíso”, pero ese Jesús ya no existe. O mejor dicho, siempre es así, ¡pero ese día Su función sera otra y será terrible! Está escrito en todos los textos sagrados: “Y viene el Día terrible que el Señor se ha reservado”, “Yo enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día grande y terrible del Señor”. No está hablando de Adonay, sino de Cristo. La Iglesia no habla de Su retorno porque tendría que explicar el juicio, no porqué no quiere hablar de ello; es más, le gustaría.

Este es el rostro de Cristo (imagen del Consolador) que no está crucificado: si estás sufriendo te da temor, si estás sereno te sonríe con aprobación, no con sarcasmo, y te da una alegría infinita; si te sientes flojo empieza a mirarte mal, si eres tibio Le sale la saliva de la boca porque está vomitando. Cuando hacemos tonterías nos mira mal y con Su belleza extraordinaria, el Consolador nos dice: “Hijo, ¿qué haces?”. ¡Ese es Cristo! Sin embargo nosotros pensamos siempre en un Cristo bueno, que todo lo perdona. ¡No! No será así. Ese rostro es de los tres: Padre, Hijo y Espíritu Santo y será Él el que nos juzgará, por eso quiero que esté en todas las habitaciones. La personificación del Espíritu Santo, que nadie ha visto nunca, tiene ese rostro, por lo tanto, Le puedo llamar lo mismo Cristo que Padre, porque ahí dentro está todo. Dado que el Espíritu Santo es invisible, para mostrarse tiene que asumir la imagen de hombre, que no es la del Jesús misericordioso. Es bonito que tengamos en nuestras habitaciones el Jesús que se hizo crucificar, el Amor más grande de todos los amores. Esa es la imagen del Cristo juez, y dado que estamos en los tiempos del juicio, yo quiero tenerla en todas partes, incluso en el coche y en el monedero, porque es una imagen viva, no porque sea fanático. Tú puedes hablar con Él, no es una actitud de idolatría. Tenéis que tenerle en casa porque Él tiene que estar presente, tanto para protegeros como para amonestarnos. En mi casa, en el comedor, tengo un poster grande como la pared, cuando la familia se sienta a la mesa, antes de empezar a comer, Le miramos un instante para darnos cuenta si nos hemos comportado bien con conciencia. Ahora me está sonriendo porque digo cosas justas. Soy humano y a veces no lo logro, pero después Él me indica siempre la dirección correcta.

P: Cuando esto suceda ¿nos veremos obligados también a abandonar nuestras casas?

Giorgio: No está dicho que sea así, depende; nosotros tenemos que estar serenos. Mi familia, que vive en el centro del terremoto, no ha abandonado la casa, pero durante los sismos más fuertes se han ido todos al arca. Tenemos que tener fe, no ser fanáticos. Tenemos que aceptar la voluntad de Dios y decir: “Señor, yo estoy aquí para servirte”. Lo único que puedo hacer es ir al coche; por un sentido de responsabilidad, la vida hay que preservarla. Estamos aquí en Tus manos. A nosotros no nos ha pasado nada, no hemos abandonado nuestras casas. El Señor quiere la disponibilidad. Yo he dicho: “Señor, Tú me has dado estos hijos, me has dicho que no les tocarías, pero son Tuyos. Si quieres llevártelos contigo, yo no Te traicionaré nunca”. El Señor me destruiría si sucediese algo a mis hijos, pero yo no puedo traicionarle porque Él es el patrón de nuestra vida. Entonces: “Señor, que se haga Tu voluntad”. Jesús no es tirano, es infinitamente misericordioso; Él es duro y severo con los malos, los arrogantes, los presuntuosos, los envidiosos, los celosos, los criminales, pero nosotros somos pecadores, nos equivocamos, cometemos errores, pero somos fieles a Él. Podemos decir: “Señor, si tocas a mis hijos me matarías, no se ni siquiera si sería capaz de volverme a levantar para seguir con mi misión; pero sea hecha Tu voluntad, no la mia y no creas que yo pueda traicionarte dándote la espalda, porque me pones una prueba tan grande. ¡Nunca lo haré! Si no me crees, ponme a la prueba y Te lo demostraré”. Dado que Él lee en el corazón no lo hará. Si sois de esta manera como yo os estoy diciendo, no saldréis nunca de vuestras casas y no tendrán ni siquiera una sola grieta; mientras alrededor quizás haya una catástrofe.

P: El miedo es humano, ¿pero qué sentido tendría la divulgación de los Signos y de los mensajes de la Virgen? ¿Qué valor tiene el viaje del Papa, jefe de los sacra docens, para celebrar el nacimiento de la religión luterana en vez de encomendar públicamente la población a la Virgen Madre, alma pura de la Tierra?

Giorgio: Divulgar los Signos y los Mensajes de la Virgen sirve para despertar  almas. Nosotros hemos sido llamados para salvar las almas, no los cuerpos. Mi misión en medio de la catástrofe es ésta, porque todos aquellos que se despierten no tendrán el juicio de Dios. Cuantas más almas llevamos a Cristo, más se cumple nuestra misión. A nosotros no nos interesa lo que hace el Papa, es una Iglesia que tendrá sus pruebas; en su interior tiene grandes santos y mensajeros, así como tiene grandes contradiciones e idolatrías. No quisiera estar en la piel de la Iglesia de Pedro cuando tenga lugar el juicio de Dios. A mi me interesa la Iglesia de Juan. Se que Pedro tiene una tarea difícil, dura y sufre mucho porque le ha sido encomendada dentro de su Iglesia la tarea de separar las ovejas de los lobos. ¡Yo no tengo que separar nada! Mis preocupaciones son otras, si soy el Cáliz de la Comunión, mi misión es la de mantener unidos a aquellos que siguen a la Iglesia de Juan. En cambio él tiene que separar mucha zizaña de un poco de grano y entonces es obvio que vaya donde los luteranos, hace su trabajo. No lo quiero juzgar, quizás sea su misión, pero no es ciertamente la mia. Yo, si fuese elegido Papa haría muchísimas otras cosas.

P: ¿Qué nos puedes decir del volcán Marsili? ¿El Etna y el Vesuvio, explotarán pronto?

Giorgio: No lo se, pero forman parte de la deriva de los continentes. A partir del año que viene tenemos que esperarnos de todo. Mi hijo Giovanni me dice: “Hace treinta años que vas repitiendo las mismas cosas, a veces nos sonreímos porque no te cansas nunca de decirlas. ¡Nosotros te tenemos que dar las gracias siempre y ahora que están pasando las cosas no hay que sorprenderse! Si no las afrontáramos, seríamos necios; significaría que te hemos tomado el pelo y puesto en ridículo. Por lo tanto, hacemos lo que siempre nos has dicho que hagamos!” Tenemos que reaccionar con alegría en la unión y arremangarnos aunque sea necesario dormir por la calle o en tienda de campaña.

P: Es arrogante por mi parte si casi todos los días, antes de comer, me comunico con el Señor con un pedacito de pan y un sorbo de vino rojo?

Giorgio: ¡No, absolutamente! Mejor aún si lo compartes con algún otro, porque ha sido dicho: “Donde están dos o más de dos reunidos en Mi nombre, Yo estoy entre ellos” (Mateo 18,20). Cuando estamos solos, no lo se si Jesús está entre nosotros. Yo busco a mis hermanos porque quiero estar con Cristo y yo Le encuentro siempre en ellos.

08-11-2016 – SANT’ELPIDIO A MARE

Hoy quiero deciros algunas cosas importantes, aunque no son novedades. Nuestro trabajo es importante, el Cielo nos observa; Jesús está con nosotros y los Seres que Le acompañanan nos asisten y nos protegen. Estamos todos aquí, juntos, puestos a prueba por los últimos sucesos catastróficos.

Nosotros tenemos que afrontar la prueba, aunque no tengamos lo que muchos otros tienen. Pero estamos serenos porque conocemos la Verdad, damos las gracias sobre todo a Cristo, nuestro Señor, de estar todos aquí y si lo estamos es porque Él así lo quiere. Nuestros niños están bien, nosotros estamos bien, no hemos sido tocados, solo puestos a prueba. Desde el 1989 estamos anunciando lo que ahora está sucediendo en nuestra región de Le Marche, donde vivimos, donde nació esta Arca, donde aparecieron los estigmas, la Virgen, y donde he sangrado miles de veces. Aquí hemos construído una comunidad espiritual, que se ocupa de muchas actividades, que a menudo ha sido incomprendida, ridiculizada y perseguida. Sin embargo, hemos seguido adelante, ganándonos el respeto, creo que de todos, hemos cometido algún error, pero la misión continúa; ha sido consagrada y no nos detendremos. Mi presencia aquí con vosotros es para confirmar nuestra unión reforzándola, si puedo, dentro de mis límites, quizás será algo recíproco. Yo estoy aquí también para consolaros y vosotros para consolarme a mi. No os dejéis tentar por:

 “Eh, pero siempre es todo igual… nunca cambiará nada”. Librémonos de estas tentaciones, porque ha empezado el proceso de cambio que nosotros esperamos desde hace tanto tiempo. Es lento, pero ha comenzado: sucederán otras cosas, mucho más fuertes que las que estamos viviendo en estos días; pero nada pondrá a riesgo nuestra vida. Si estamos unidos, a nosotros no se nos tocará, nadie nos herirá o perecerá debajo de los escombros porque tenemos una misión. Aquí están presentes hombres y mujeres que he visto nacer, les he acunado, les he dado el biberón: Isacco, Beatrice y muchos otros, a mis hijos y a sus amigos. Ahora nos encontramos en el momento más importante de nuestra vida, por lo tanto tenemos que prestar mucha atención a no dejarnos distraer: todo lo que estamos haciendo dentro del Arca, cada uno en el sector que Cristo le ha encomendado, es fundamental, ahora más que nunca. Vosotros diréis: “Estamos bajo prueba, a veces no logramos llegar perfectamente a la meta, sentimos casi que nos morimos y después no sabemos si habrá un mañana”. Os equivocáis, habrá siempre un mañana para nosotros, porque estamos aquí en misión, ninguno de vosotros ha venido aquí por casualidad. Estamos todos aquí porque Cristo nos ha llamado, no podemos echarnos atrás en la fase más importante: Él está y nosotros estamos, pero tenemos que hacer nuestra parte, resistir y estar unidos, por lo menos así como ahora o más. Y si a veces vivimos frustraciones o nos surjen dudas, desechémoslas.

 “Por sus frutos reconoceréis quienes son” (Mateo 7,16). Mirad lo que hacési, lo que hacemos, lo que hago. Si el maligno os dice: “Giorgio se ha cortado el pelo..., Giorgio ha dicho una palabrota..., me ha tratado mal...”, es porque no tiene otra cosa que decir o no sabe hallar en vosotros, en mi, que trabajamos todos los días, actos ofensivos, inmundos. Si uno de nosotros cometiera acciones deplorables, os aseguro que el demonio se enteraría enseguida; que no se os olvide nunca. Es más, sobre todo en esta fase final de los tiempos, él que es nuestro enemigo, sería el primero en saberlo, le informarían aquellos con los que nosotros estamos fornicando, y nos haría avergonzar con el fin de detener la obra. No me refiero solo a una fornicación física, sino también intelectual, una falsedad, un falso proyecto, también eso es fornicar. Si vosotros estuviérais actuando mal, él os atacaría por medio de los periódicos, los amigos, las personas que amáis, pero dado que no sabe decir ni hacer otra cosa, intenta ponernos a prueba en una debilidad nuestra, que puede ser una mala reacción, un mal humor, un estado de ánimo momentáneo. Yo puedo decir que la operatividad, las acciones que desarrollamos todos los días, con nuestros límites y nuestros pecados, son positivas a los ojos de Cristo. Entonces tenemos que seguir adelante, ser coherentes con esta unión que nos ha preservado de pruebas recientes y nos preservará de otras más grandes y fuertes que tendremos a principios del 2017.

Ya mañana por la mañana os despertaréis con una fuerte prueba diabólica: quienquiera que gane las elecciones en los Estados Unidos será nuestro enemigo. Amigo del anticristo. Vosotros no tenéis que proyectar nada que no sea llevar adelante vuestra misión: servir a Cristo, estar unidos, estar juntos, apoyarnos, querernos, criar a nuestros hijos y a los demás que llegarán. Hay que hacer todo lo que el Cielo nos ha pedido que hagamos en medio del Apocalipsis. No os dejéis tentar por otras situaciones, porque yo ya no tengo la misión que tenía una vez con vosotros: ¡la de ‘rastrear’ a mis hermanos! Si vuestra mente ataca a vuestro corazón haciendo que os alejéis, yo no puedo hacer ya nada, puedo solo demostraros con mis acciones que el Mensaje que doy es verdadero, dando la vida completamente; continuando con lo que estoy haciendo. Nuestro templo es este: protejedlo, protejámoslo. Nunca me he equivocado cuando os he dicho cosas, he tenido siempre razón sobre los hechos y cuando he hablado de tiempos nunca he dado fechas, porque las fechas son para las sectas, los falsos profetas, o para Dios, que las conoce. Para nosotros los tiempos son largos, mientras para el Cielo son breves; cuando digo que pronto nos será dada una gran posibilidad. Pronto significa dentro de poco, ¡está claro que no será cuando tenga ochenta años! Tendremos que estar preparados para afrontar nuestras responsabilidades, lo mismo si se nos da el poder en lo que tenemos que hacer, que en el ver lo que sucederá a nuestro alrededor con mucho miedo; si no estamos unidos, seremos agredidos, y nos haremos daño. No podemos ni debemos aflojar justo ahora que están empezando los grandes acontecimientos; y si tenemos miedo, hay que superarlo. Nosotros seremos llamados a tomar nuevas decisiones y a aquellos (como por ejemplo los varios responsables de los sectores de esta Arca o de otras Arcas) que ya han elegido, les será pedido que lo confirmen porque pronto nos darán los medios a determinadas condiciones; el Señor nos dirá que hagamos cosas más grandes de las que estamos haciendo.

Hay sólo un pequeño problema que tenemos que superar: tendremos el temor de que no nos será dada la última autovía para poder cumplir la misión. Si estáis aquí conmigo nuestra misión es una pero dividida en dos partes, y es tan sencilla que podría parecer banal; la misma que anuncié en el 1985, con la presencia de Mara y Flavio cuando yo tenía poco más de veinte años: anunciar la venida de Cristo y desenmascarar el rostro del anticristo. Esa es nuestra misión y tenemos que cumplirla, nada más que eso. Si hemos venido por este motivo, todo lo que gira alrededor nuestro no tiene sentido, aunque lo vivamos, ya que estamos obligados por esta sociedad: estamos obligados a comer porque tenemos este cuerpo, a beber agua para no morir deshidratados, a ir a trabajar para recibir esos pedazos de papel, que son lo mas odioso del mundo; es nuestro deber mantener a la familia; también tenemos que vestirnos, usar el celular... todo lo que nosotros tenemos tiene como fin la razón de nuestra vida.

Digo nosotros, es lógico que para todos vosotros sea así, si alguien piensa en construirse un futuro, éste no es su lugar, sino en otra comunidad. Pensar en querer realizarse, estudiar, encontrar pareja, tener hijos, tener una casa, en pocas palabras, un futuro, es justo, legítimo, noble, pero no es para nosotros. Y si hay alguien entre vosotros que en estos treinta años había entendido algo diferente, me lo tiene que decir. La Virgen me ha dicho que estamos aquí solo por estos dos motivos y que tengo que excavar la roca con las manos con tal de que se realice, tengo que encontrar el camino y lo haré, quien me acompaña tendrá que hacer lo mismo. Ese día, Flavio es testigo, les dije a mis amigos: “Yo lo haré, aunque esté solo”, pero hoy doy gracias a Dios que sois muchos. Si Jesús ve que esta es nuestra única meta, ve nuestra tenacidad, nos protegerá.

No dejará que nos falte nada, pero seremos probados en la paciencia, en la fe, en el amor, la tolerancia y en la justicia, solo para fortalecernos, porque vivimos en este mundo y estamos tentados; pero no nos abandonará nunca, tampoco la Virgen. Las pruebas son muchas, a veces vivimos incomprensiones, reñimos con algún hermano y nos sentimos amargados; otras veces pensamos: “Señor, Tú eres amigo de los hombres de poder”, porque los eventos que deben acontecer se hacen esperar y nosotros no tenemos los fondos económicos para realizar los proyectos de nuestra Obra. A pesar de todo son estupideces, frente a las pruebas que están viviendo nuestros hermanos de Le Marche (ahora no solo en África) que han perdido todo. Yo tengo que advertiros: si no sabéis el motivo por el cual nosotros estamos aquí, o si ya no es el mismo de antes, mejor que me dejéis y el Cielo os respetará y tolerará. Si por el contrario os estáis alejando del motivo sagrado por el cual estáis aquí, pero os quedáis porque no sabéis a donde ir, o queréis ver las cosas que sucederán, o por apatía, decídmelo con amor: “Giorgio yo quiero hacer otro camino, no me siento de seguir éste”.

Seguiremos siendo amigos, que es lo más bonito y Dios tendrá piedad, no os golpeará. Pero si os quedáis a la fuerza, por soportar, hipocresía o por cualquier motivo que no sea el verdadero, seréis castigados por la Naturaleza, donde quiera que os encontréis en el mundo; no lo haré yo, que os amo mucho, yo puedo solo daros las gracias. Seréis golpeados porque cuando hicisteis vuestra elección de vida, no lo hicisteis por mi, yo no soy Cristo. Vosotros hicisteis una promesa a Jesús, si faltareis a esta promesa, la Ley de causa y efecto será inexorable. Si en cambio dijerais: “no, yo quiero hacer otra cosa, seguir sirviendo a Jesús pero siguiendo otro camino”, seréis respetados, honrados y bendecidos. Si estamos aquí esta noche es porque nuestra razón de vida no ha cambiado, aunque estemos cansados, probados y a veces sin fuerza para levantarnos porque nos sentimos vacíos o hemos agotado todos nuestros recursos. Cuando a mi me pasa esto yo digo: “Señor, me siento vacío, soy miserable, ayúdame, lléname, sólo Tú lo puedes hacer. Señor Jesús, yo soy el último en este momento, me has quitado todo y entonces no soy nada. Siento incluso resentimiento hacia el Padre, porque se que sin Ti no soy nada. Te doy las gracias por hacer que me sienta así, entonces lléname enseguida porque yo quiero anunciar Tu venida y desenmascarar al anticristo”. Pasan tres segundos y vuelvo a ser lo que estáis viendo y escuchando esta tarde, lo que soy; siento Su presencia, Su perfume, los Signos que llevo, empiezo a recibir mensajes, es decir me convierto en un sol que brilla.

Pero eso sucede solo en el momento en que reconozco que no soy nada sin Él, no hay nada, porque vivo en un mundo donde te quitan la linfa vital. Si por el contrario pensáis: “A mi no me sirve, estoy bien así, no hace falta estar juntos ni hacer esto, quiero hacer otra cosa”, entonces él os abandonará. Si llegamos a sentirnos sin Dios, pero admitimos que si Él no existiera moriríamos, el Señor volverá a nosotros. Si estamos unidos, Cristo colmará todos nuestros vacíos. Nosotros estamos aquí por esto, cada uno está ocupado en su propio sector, que aparentemente no tiene nada que ver con los demás, para anunciar la Venida de Cristo y desenmascarar al anticristo. Nuestros hijos se han encarnado en una comunidad que espera a Cristo, porque aquí en la Tierra se instaurará el Reino de Dios, de lo contrario hubiéramos nacido en otro lugar. No han nacido porque han oído decir a los padres: “Queremos un hijo”, sino: “Nosotros anunciamos la Venida de Jesús, nosotros desenmascaramos al anticristo y llevaremos a nuestros hijos al Nuevo Reino”. Si lo hubiésemos deseado por un proyecto nuestro, no habrían venido y siendo que hemos transmitido a sus Espíritus nuestro objetivo han venido corriendo. Si a nuestros hijos les damos otro proyecto, morirán interiormente y dirán: “¿Pero ¿cómo? Tú me estás traicionando, ¡yo no he venido a este mundo para tus proyectos! Yo he venido por Cristo, por la paz, por el Reino de la fraternidad, de lo contrario no habría venido”. Es decir que nuestros hijos no son nuestra razón de vida, pero lo serán si entraran a ser parte del contexto de Cristo. Entonces estad tranquilos, felices, afrontemos nuestras pruebas, incluso las más graves, con la sonrisa. Yo estoy, yo deseo solo hacer lo que hago junto a vosotros, no existe otra razón para mi. En el 1985 me equivoqué, no lo lograré sólo, así que no me abandonéis porque nos necesitamos los unos a los otros y a Cristo.

Tenemos que proteger a nuestros hijos y a nuestros jóvenes, porque ellos son mejores que nosotros y el maligno quiere absorverlos. Yo tengo que estar muy atento con ellos, ser duro y severo, pero me escuchan, me obedecen y admiten los errores. Nosotros somos buenos, pero ya estamos pasados, no significa que damos asco, y creo que el maligno dentro de poco ya no nos mirará más. Somos buenas personas, divulgamos... pero si estáis cansados, pensad en Jesús y procurad que os salgan las fuerzas. Resistid, resistamos tenazmente. Nosotros somos como los partisanos que se refugiaban en las colinas durante la segunda guerra mundial y en un cierto momento se sintieron afligidos, desilusionados y desanimados. Eran cuatro pobres desgraciados, pero ganaron. Llegó el milagro, entraron los aliados, pero no se lo esperaban. Lo que os estoy diciendo es simbólico: tenemos que resistir, llegarán nuestros aliados y ganarán. Si terminamos las provisiones, nuestro Comandante hará que nos llegue un cargamento, pero si nos dividiremos, no solo no llegarán, sino que tomarán ventaja sobre nosotros y nos fusilarán. Entonces ¡fuerza y valor, chicos!

En Navidad estaremos juntos, en estos tiempos me espero signos, cosas importantes, lo siento fuerte; me refiero a cosas que todos verán en el cielo, en el mundo y que nosotros comentaremos con alegría y con tristeza. Yo me espero catástrofes, también donde nosotros, lo que siempre hemos predicado está llegando y me alegro de que empiece por aquí, porque nosotros no somos privilegiados, pero tendremos clemencia.¿La vida no tiene quizás un precio inestimable frente al dinero, a una casa o a un coche? Si tenemos la vida y después nos llegan los medios para poder hacer nuestra obra, es la prueba definitiva de que estamos aquí para servir a Cristo, solo para esto. No podemos permitir al maligno que nos borre este concepto, tenemos que repetirlo como si fuera un mantra, sobre todo cuando no estamos bien. Cuando yo no estoy bien y me siento tan vacío al punto que incluso pienso que podría odiar a Dios y me pregunto el porqué estoy aquí, y me contesto: “he venido aquí por Él, por Jesús de Nazareth, porque me ha dado la vida, y entonces tengo que resistir”; a ese punto Él nos da la gracia de la Fe, de la fuerza. Cuando me siento así, no puedo mentir y aunque soy estigmatizado, aunque sea lo que quieras, Le digo: “Señor, no es verdad que soy de la dimensión x, soy una porquería, entonces ayúdame. Soy todo lo que tú quieras, incluso el Sol si Tú me tocas, Señor”. Así Él me toca o me mira, porque si no nos mirara más no seríamos nada.

Hemos repasado la lección, si tenéis alguna pregunta estoy a vuestra disposición. Lo se, he venido para daros fuerza, amor y recibir fuerza; adelante.

P: ¿Por qué se permite la destrucción de las pequeñas cosas buenas que el hombre ha creado y que todavía nos inspiran, como las Iglesias y las obras de arte?

Giorgio: Yo he sido elegido por Dios y el motivo principal por el que lo ha hecho es que cualquier cosa que Dios decida y que quiera que se sepa, yo no tengo miedo de decirla, aunque a veces no la comprenda. Y esto es lo que molesta verdaderamente a todos los hombres de poder. Dios está muy enfadado, quiere destruir el mundo y lo hará, incluso las pocas cosas buenas, para reconstruirlo de una forma distinta de como es ahora, porque hemos traicionado el Pacto con Él. Salvará a las personas como tú, como vosotros, gente buena y a los niños, pero todo lo que hemos construído será destruído porque nosotros odiamos la vida, estamos haciendo desaparecer todas las especies vivientes: dentro del 2010 el 70% de los animales desaparecerá, por nuestro “placer” de matarles. Nosotros lanzamos las bombas atómicas, violamos a los niños, nos burlamos de Dios, Le ignoramos y si Él viene donde nosotros con amor, con la sonrisa, nosotros Le crucificamos, Le torturamos y Le escupimos encima. Ahora el Señor ha gritado: “¡Basta! y me ha dicho: “Tienes que decir que Yo destruiré el mundo. Haré una nueva Arca, salvaré a las personas de bien y después daré a fuego a todo el planeta”. “Señor, ¿no hay ninguna posibilidad? Yo no lo entiendo, ¿por qué tienes que hacer así?”

Y Dios me dice: “Tú lo tienes que decir y basta. No tienes que replicar”. Yo he decidido decirlo. No se contestar a esta pregunta, pero te puedo asegurar que Él lo hará y yo no tengo miedo de afirmarlo, por eso no entiendo a quien no me comprende. Yo se que lo destruirá, no me interesa nada de este mundo, ni la ropa ni tampoco el dinero, a mi me interesa solo el amor y la fraternidad, cuantas más almas yo logre reunir en el amor, más se salvarán. Yo no tengo ninguna ambición. No dejaré nada a mis hijos, solo la enseñanza de que se amen entre ellos, con sus amigos y conocidos. Te he dicho una cosa cruel, pero ahora te digo una bonita: donde habrá amor Dios no destruirá nada. Por desgracia en el 90% del mundo no hay amor, pero donde haya (en tu casa, con tus amigos, conocidos, colegas o clientes si eres un empresario) amistad y amor, ahí no se desencadenará Su justicia. Todos aquellos que sienten en sus corazones envidia, celos, ambición, perversión, homicidio y violencia: ese día arderán; no se darán ni siquiera cuenta. Desaparecerán mientras están trabajando, haciendo hijos, invirtiendo en la bolsa o mientras están construyendo un edificio, una nave, combatiendo en una guerra; en pocas palabras, durante un día normal, aparecerá fuego en el cielo y arderá todo. Las personas no tendrán el tiempo de preguntarse: “¿Qué está sucediendo?”. Pero, quien debe construir el Arca ya habrá hecho entrar a los animales, las personas ya será partida hacia un lugar seguro, para después volver a la Tierra cuando haya sido purificada. Esto os lo digo yo, muchos videntes colegas míos están en conocimiento de ello, pero no quieren revelarlo.

P: ¿Los monumentos que tenemos en Italia se podrán salvar? ¿Toda nuestra historia terminará así?

Giorgio: Los instrumentos de Dios están 15.000 millones de años más adelante que nosotros, lo que significa que tienen la posibilidad proteger todo lo que quieran y no se quemaría. Es mucho más probable que conserven el arte y la belleza, pero los hombres no tendrán escapatoria. Esto me ha dicho Dios.

A quien me pregunta: “¿Estás seguro de que es Dios?”, contesto: “Yo creo que si, si no es así iré al infierno”. A decir verdad, si yo descubriera que es el diablo, me pondría de su parte y diría: “El diablo es mejor porque tiene más sentido de justicia y si Dios no hace justicia es amigo de los potentes”. En fondo, ¿cuál es el sentimiento o el valor que nos inspira ¿Obedecer a un Dios, quienquiera que sea, que ordena decir y hacer determinadas cosas, o a Aquél que da vida al alto sentido de la Justicia a favor de los débiles y de aquellos que son perseguidos, aplastados, destruídos injustamente? Yo obedezco a Dios, pero si él me dijera: “Yo bendigo a los Estados Unidos de América, porque son la patria de la justicia y de la fraternidad”, sería un Dios amigo de los potentes, por lo tanto, yo no le serviría. Mi causa es la Justicia, yo no serviría a una divinidad o a los dioses. Yo no se quien sea el Padre, nunca Le he frecuentado, pero cuando me habla dice cosas que coinciden con mi sentido de la Justicia; no el contrario.

Después he conocido a un hombre, en carne y huesos, que se llamaba Jesús y decía las mismas cosas que ese Dios que no veo y que está dentro de Él. Yo creo más en Cristo que en Su Padre, me basta y me sobra para seguir adelante. Teológicamente es así.

P: Yo me siento muy atraído hacia los animales, ¿también esa es una forma de amor?

Giorgio: Absolutamente si, de hecho, serán muchos los animales que entrarán en el Arca, muchos más que hombres. Y obviamente los niños, que son privilegiados respecto a los animales, ya que son una raza superior; en cambio los hombres, en este momento, representan una raza inferior. Los niños son los amos de los animales, mientras que los hombres son un alma colectiva que se encuentra peldaño más abajo, porque han perdido el alma, han sido condenados por el Padre a la segunda muerte. Todos los hombres que tú ves alrededor son animales feroces listos para atacarte, así que hay que estar atentos. Entre ellos hay Ángeles, que tienes que saber reconocer. Pero cuando les reconoces, ves sus ojos que brillan, te sonríen, te abrazan, te hablan de amor y cuando hablan de justicia, gritan. Si se les ataca no sacan la espada, sino que dicen: “¿Me quieres matar? Hazlo, igual yo renazco y vuelvo a gritar”.

Queridos hermanos, cada uno de vosotros tiene su propia tarea en el Arca y recordad que cualquier cosa que hagáis, como trabajar con el computer, cocinar, barrer, ordenar las sillitas de los niños, un cuadro, el sistema eléctrico; cultivar la huerta, escribir un artículo, llevar adelante el proyecto de Our Voice, de una conferencia, un documental, cualquier cosa es valiosa, importante, muy importante. No subestiméis vuestra tarea, arreglar el Arca, todos los trabajos que hacéis dentro. Si decís: “yo soy mejor, ese hermano no está haciendo nada”, os estáis ya encaminando hacia la perdición. Tenéis que valorizar todo lo que estamos haciendo, porque no lo hacéis por vosotros, sino para anunciar la Venida de Cristo y desenmascarar al anticristo: ésta es vuestra misión, nuestra misión; no tenemos otra cosa. Todos juntos para servir a Cristo. En el 1985 dije que lo habría hecho incluso solo, hoy os digo, de verdad, que yo sin vosotros no lo lograré y a ese punto el maligno vencería. Entonces tenemos que estar juntos. Os doy un beso con mucho amor.

El Retorno Glorioso de nuestro Rey está cerca, ha llegado el tiempo de rendir gloria a Dios. ¡Nosotros tenemos que permanecer unidos y encomendarnos a Él, siempre, sin apartar nunca la mirada! El Getsemani que nos espera será también para nosotros el lugar de la elección donde haremos la elección, y nos pondrá de frente a las preguntas a las que no hemos contestado todavía definitivamente. Es ahí que se combate entre el deseo de recocijarse en Dios y la preocupación de la carne que duele y sufre; y la lucha se hace aún más dura cuando Él elige para nosotros el camino más difícil, el que pasa por la Cruz. Nosotros que hemos visto y tocado, nosotros que hemos creído y Le hemos seguido, tenemos que cumplir la misión que nos ha sido confiada: anunciar al mundo Su próxima Venida, velar, luchar y con la fuerza de la fe, donar Su Luz en la noche más oscura, entregarnos a Él incluso en el sufrimiento y en la angustia, transformando el dolor en alegría. Es ahí, en el Getsemani, donde el Espíritu vence contra la esclavitud de la materia, para resurgir a nueva vida. A través del Espíritu de Verdad, el Consolador prometido, nos ha sido dicho: "Aprendiendo la Verdad, queridos hermanos, seréis cada vez más fuertes en la fe, aún teniendo miedo de morir podemos ser como Cristo, no es necesario ser de la dimensión de Cristo para vencer al Mal… si tenemos miedo, caemos, nos equivocamos pero defendemos hasta la muerte nuestras ideas diciendo: Señor Tu proyecto tiene que vencer, Él nos da la fuerza para afrontar cualquier sufrimiento"… 

Jesús se hizo hombre, y ésta es la grandeza de Cristo, pero no lo superó con un chasquido de dedos; todos sabemos ganar así. Él, que caminó sobre las aguas y resucitó a los muertos, venció con la fe, creyendo en Sus ideales, que son nuestras únicas armas.  

La luz solar dice: "Todos vosotros Me tenéis dentro de vosotros. Yo estoy dentro de todos vosotros. También en el sacrificio Yo soy hombre y te ordeno que seas hombre, no una criatura de laboratorio, y que llegues a Mi a través de vuestra humanidad, no con la perfección, con la artificialidad. Tenéis que llegar a mi con todos los sentimientos del hombre: miedo, alegría, dolor, sentimiento, odio; mantener aquellos positivos y vencer aquellos negativos. Ves, también Yo he tenido miedo, he sudado sangre; le pregunté a Dios porque me había dejado solo. Yo, que en práctica soy Él, hice esto". Siendo una contradicción en términos, la lógica me impone creer que Él quiere darnos una enseñanza: "Vosotros os podéis salvar con la fe, aunque estéis solos, aunque seáis miserables, sin poderes, él último de los hombres, abandonado por todos. Y podéis salir vencedores sin necesidad de tener Mis poderes, incluso sin Dios". Si tienes fe en Cristo, Dios resurge dentro de ti. El Señor nos dice: "Yo os enseño esto, recordadlo para siempre”.

No hay Amor más grande. 

Sea hecha Su voluntad. Ahora y siempre. Amén. 

Con devoción,
Sandra De Marco
3 de Abril 2017