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CRÓNICAS
DEL ENCUENTRO DE ARCAS EN ITALIA - SETIEMBRE 2007
EL REVERDECER
DEL ESPIRITU, SIN FRONTERAS,
EN UN ARCA SUBLIMADA POR EL AMOR AL CRISTO
Integrarse, relacionarse, comunicarse
y vivir, con intensidad indescriptible, la oportunidad de estar unidos,
y juntos –literalmente - primero en Nicolosi - emblemática
región de la Tribu de Juan, cuyo Aguila parece estar siempre
atento - y después, en la región de Le Marche, Porto Sant
Elpidio, en las instalaciones de la histórica Arca 3, base de
las Asociaciones Giordano Bruno y Falcone-Borsellino - redacción
de la revista Antimafia - y Funima International.
Mas de medio centenar de sudamericanos quebraron la tranquilidad de
la noche - del 3 de setiembre - en Porto Sant Elpidio, a las puertas
del hotel “Promenade”, frente al Mar Adriático. Daba
comienzo una semana prometedora en vivencias espirituales y humanas.
Desde ese preciso momento sobraron las emociones y las lágrimas,
contribuyendo todos estos componentes de la sensibilidad humana al descubrimiento
- para muchos de los sudamericanos - de la realidad de vida de un grupo
de personas completamente arraigadas a la responsabilidad que significa
ser operante en la Obra del Cielo, como columna vertebral de una causa
noble, particularmente por su esencia crística.
En medio de una típica ciudad del Norte de la bota italiana,
varias generaciones de operadores italianos dieron la bienvenida a los
visitantes, abriéndose así un indescriptible abanico de
vivencias propicias para el enriquecimiento espiritual y la comprensión
de una Obra, signada por la buena voluntad, la disciplina, el sacrificio,
la fe, la constancia en el trabajo y la realización diaria de
valores de justicia, paz y lucha, preferentemente por despertar la conciencia
de una humanidad estructurada y esclava de materialismos y egoísmos
inimaginables.
Hombres y mujeres, jóvenes y adultos, provenientes de tierras
donde la espiritualidad se desarrolla entre adversidades económicas,
vibraron de maneras muy diversas, al momento de recorrer las calles
de Porto Sant Elpidio.
Argentinos, paraguayos y uruguayos conocieron las oficinas de Studio
3, cuya actividad permite la autogestión de la Obra; también
conocieron el punto exacto de Porto Sant Elpidio - denominado “Tre
Pini”- donde Giorgio - el 1º de noviembre de l989- cayera
en éxtasis apareciéndole la Virgen.
Lapso después, ya en el Arca, con todo el inmenso y más
desinteresado amor “de hermanos espirituales” - reflejado
en cada saludo, en cada acto de atención y en cada actitud de
servicio - todos los italianos - sin excepciones de por medio - fueron
verdaderos anfitriones, para que la visita, que demandaría prácticamente
unos siete días, les resultara a los sudamericanos, un episodio
de sus vidas, por demás reconfortante y disparador de sentimientos
enaltecedores del camino espiritual encarado por todos ellos, sedientos
de justicia y del retorno del Maestro: Jesús-Cristo.
El mismo Maestro, que después del almuerzo, nos llamó
a la realidad a través de su cotidiana manifestación de
sangre, en el cuerpo de Giorgio, en su nuevo hogar de la Avenida de
los Angeles, en una zona conocida como Juan Bautista, de Sant Elpidio
A Mare; los hermanos entonces, en sintonía con El y con su instrumento
del Cielo, vivieron la emoción del acontecimiento, conmovidos
sinceramente.
Esa noche, Giorgio compartió la cena con todos los visitantes.
Una noche inolvidable para muchos: especialmente por el impacto de vivirla
juntos, por primera vez.
La velada se prolongó más de lo esperado, predominando
los agradecimientos y los reconocimientos, no solo a la Obra, sino además
a la oportunidad - brindada por el Cielo y según las circunstancias
de cada uno - de ser parte de ella. Una comunicación telefónica
con Juan Alberto Rambaldo - que está en la Argentina, en Rosario,
dio al encuentro una dosis de emotividad, precisamente por el sentimiento
de amor que nos une con él, cuya ausencia - aún siendo
representado maravillosamente por su hijo Nicolás- nos hizo comprender
la inmensidad del concepto de amistad y de amor, más allá
de las distancias y de las circunstancias, que ahora se visten de un
manto de preocupación por la salud de su querida esposa Lili
a quien toda el Arca, estrechamente unida, en el mejor y más
grande de los sentidos, le envió la energía y la fuerza
necesaria para sobrellevar el difícil trance que el Padre le
ha deparado.
Ya en las primeras horas de la madrugada sobrevino una sorpresa: la
llegada de Antonio Urzi y Simona Sibila: la pareja de contactados amigos
de Giorgio, cuyos registros gráficos causaron impacto, tanto
a nivel de la Obra y público, como dentro del círculo
de investigadores de la ufología, contándose entre ellos
el famoso periodista Jaime Maussán. Ya en las primeras horas
del miércoles 5 de setiembre, siendo el cumpleaños número
44 de Giorgio, le dimos nuestro primer saludo y aplauso. Horas después
habría de sobrevenir la fiesta, en una construcción medieval
cercana al Arca.
Entretanto, el almuerzo de ese 5 de setiembre - precedido de una muy
positiva reunión de trabajo, del equipo de Funina International,
presidido por Giorgio, Raúl Bagatello y Mara Testaseca, con la
participación de los principales de AGAPE, la ONG de Mario Berardi
- lo vivimos juntos, con una comunión del pan y del vino, entrelazada
con el sentimiento de unidad y de alegría por compartir todos
estos preciosos momentos dispuestos por el Padre, que no cesa de darnos
tantas oportunidades, para el feliz reencuentro.
Y en medio de ese halagador abrazo del Cielo, enaltecedor para nuestro
espíritu, recibimos la noticia de que el Volcán Etna,
en un episodio inusual, venía erupcionando desde las últimas
48 horas, lanzando lava furiosamente a la sorprendente altura de 100
metros. Seguramente otra señal del eterno Etna, amigo entrañable
del entrañable Eugenio Siragusa.
Finalmente, el festejo, por el aniversario de nacimiento de Giorgio,
resultó ser el broche de oro del día: los hermanos de
Sudamérica tuvieron la oportunidad de dialogar con Antonio Urzi
y Simona; un niño de 9 años - Matías - nos relató
su más que sublime experiencia de visión y contacto con
el Padre Pío; nos deleitamos, en todo el sentido de la palabra,
con el solo de guitarra - excepcional - a cargo de un hermano del Arca
Sonia Alea de la ciudad de Pordenone; instancia musical que fue la antesala
del íntimo momento en que a Giorgio se le regaló una estatua,
de más de un metro de altura, de la réplica de una imagen
de la Virgen, entregándose otras tres en menor escala a los representantes
de Argentina, Paraguay y Uruguay.
En la abovedada sala del subsuelo, de esa sobria estructura medieval
elegida para la ocasión, las palabras de agradecimiento de Giorgio
se fundieron con la habitual enseñanza inherente a su Verbo,
precediendo así un cierre musical insospechable desbordado de
canciones y melodías - algunas de ellas a cargo de Lorenzo Baldo,
Mauricio de Bari y Beco de Argentina - y un espontáneo baile
que representó para todos la algarabía precisa y mas oportuna
de un día que quedará grabado en la memoria de todos los
presentes.
Para el día siguiente, otro evento estaba previsto: la visita
a Porziuncola, lugar de Italia en el que San Francisco y sus hermanos
espirituales fundaron la orden de los franciscanos.
Jean Georges Almendras
Porto Sant Elpidio
Setiembre 5 de 2007.
LUCES
Y SIGNOS DE UNA SEMANA DE PURO SERVICIO
MARCARON LA VERDADERA ESENCIA
DE LA FRATERNIDAD ITALO-SUDAMERICANA
Experimentar
la amistad, es deslumbrarse con la entrega incondicional, en las circunstancias
más insospechadas y en los ámbitos más diversos.
Eso hace que uno advierta con beneplácito los efectos de una
vibración armónica, entre quienes se involucran con el
sentimiento de “amigo”, fusionado con la vocación
de servicio.
Y fue precisamente esa “vocación de servicio”, la
vedette de toda la semana que demandó la visita de los sudamericanos,
al Arca de Porto Sant Elpidio.
Un servicio dejando enseñanzas en diferentes direcciones y para
diferentes generaciones. Enseñanzas para los visitantes y para
los locatarios.
Era la primera vez -a excepción de un festejo o evento local-
que todos los hermanos del Arca recibían masivamente a visitantes
latinos en su casa, en su lugar de trabajo y en su ámbito de
crecimiento espiritual, cumpliéndose así con una organización
coordinada, destinada expresamente a que todos y cada uno de los hermanos
de Sudamérica, se sintiera como en su hogar.
Fue una suerte de reto para todos en el Arca, especialmente ser anfitriones
de quienes en muchos casos no solo no salían de su asombro por
tanta hospitalidad, sino además de quienes por primera vez sentían
la emoción de ser servidos, con amor, con educación, con
respeto y con la convicción de que “aquello de servir al
hermano” no era otra cosa que expresarse en términos Obra,
a través del lenguaje de la fraternidad, en su más alto
nivel. Nivel propio de hermanos y hermanas, de jóvenes y adolescentes
con mas de 17 años de obra sobre sus espaldas.
Una mesa bien servida, el mas mínimo detalle tomado en cuenta,
la sonrisa constante, el abrazo fraterno, la caricia tierna –oportuna
por cierto- el diálogo apropiado, disponibilidad para el traslado
a los lugares de residencia, sin importar las horas y el cansancio acumulado.
Un único objetivo en el corazón: desarrollar los valores
de la hermandad, pero no por ese compromiso hipócrita y banal,
sino por ese profundo sentimiento de unidad para quienes están
literalmente deslumbrados con las experiencias que les toca vivir.
Toda esta entrega fue palpable durante la visita a Asissi, el día
jueves.
Y se repitió, en San Giovanni Rotondo, junto a Giorgio, donde
todos vivimos una incursión al pasado, de un santo estigmatizado:
Padre Pío de Pietrelcina, esta vez, de la mano de un estigmatizado
laico: un instrumento divino de estos tiempos, los del advenimiento
del Maestro. Tiempos difíciles. Tiempos determinantes. Tiempos
decisivos. Tiempos del Apocalipsis.
Recorriendo la basílica del Santo Pío, de alguna manera,
todos sentimos en el espíritu, la forma en que los signos del
Cielo, cumplen con su rol de entrelazarse en el tiempo, desafiando las
estructuras vaticanas, para demostrar –en aquella tarde, en la
plaza de acceso a la Basílica- que la sintonía celeste
no necesita de intermediarios eclesiásticos, para dirigirse directamente
al corazón de los hombres. Con esos parámetros y vibrando
en silencio, caminamos por entre los pasadizos del edificio –una
suerte de museo de Padre Pío- pulsando las energías del
estigmatizado de Pietrelcina y del estigmatizado de Fátima, ambos
estrechados en una misma esencia, visible para un grupo de personas,
no así para otras, más distantes del signo viviente, pero
no menos cerca del Cielo, porque en definitiva –y no por causalidad-
su presencia compartida fue dibujando un verdadero acontecimiento dentro
de la Obra.
Cada uno de nosotros vivió en la intimidad los efectos del encuentro
y la emoción de visitar el escenario que el Cielo designó
al santo Pío, venerado desde siempre por millones de personas
Cada uno lo veneró y lo recordó a su manera: a través:
del amor, puro y sincero, a un sacerdote que todavía sigue presente,
con sus milagros, su consolación y sus enseñanzas.
Dejando atrás las acertadas huellas de la metodología
divina, traducida en esa vivencia, retornamos para compartir la cena
en el Arca. Fue para unos la última noche entre los hermanos
italianos, pero para el resto la antesala de una última jornada
destinada a la despedida, prevista para el día siguiente.
Entonces, esa noche... más lágrimas, más sensaciones
y más expresiones de fraternidad; la entrega de un regalo a Giorgio
–una mediana estatua de Padre Pío- y por último,
la emocionada lectura de un poema de Marco Cappella hablando con mucho
amor, precisamente sobre la Alegría del Servicio. No por casualidad
ese hermano del Arca italiana, resumía con sus palabras y sus
términos, la felicidad de todos sus coterráneos, por vivir
bellas secuencias de una semana que hará historia en la vida
de nuestras Arcas.
Jean Georges Almendras
Porto Sant Elpidio
8 de setiembre de 2007
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