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“Durante dos días estuve mirando a un ser especial.
A un ángel que sufre.
Se llama Liliana Rambaldo.
La miré, la vi y la escuché.
Vi sus ojos bellos, respiré su perfume, aún en medio de
un gran sufrimiento físico.
Si el Padre Adonay me da la orden, Yo la toco y se sana.
Pero no me la da. Entonces le digo: Padre ¿por qué no
me das ese permiso? Y el Padre me responde: porque ella tiene una misión,
similar a la tuya.
Ella es uno de mis ángeles y con su sufrimiento te saca espinas.
Su inmovilidad te permite a Ti andar, su sufrimiento quita pecados en
el mundo, su silencio te permite a Ti decretar.
Y Yo debo obedecer lo que me dice el Padre, y le digo Padre, hágase
Tu voluntad y no la Mía.
Pero también le digo, Padre, entiende que Yo la necesito sana
para consuelo de su esposo, de su familia.
Y el Padre me contesta que ella se ofreció, que ella es en sí
misma un mensaje para Mí, para ustedes, para todos.
No es la única que se ofreció, hay otros, pero no son
muchos, al contrario, son muy pocos.
La disponibilidad, la tolerancia, la humildad, la obediencia, la entrega,
la armonía, el equilibrio, la ternura, la solidaridad, la amistad,
la hermandad y el amor son todos valores que gracias a seres angélicos
como Liliana Rambaldo ustedes tienen la posibilidad de conocer.
Y también gracias a las señales del Cristo, los Estigmas,
que todos ustedes han tenido la suerte y el mérito de ver y tocar
con vuestras manos esta noche, han conocido los mismos valores.
Y gracias a esos valores ustedes están aquí, en este mundo,
en este grupo, en esta Obra que, si bien no es la única, es una
parte importante de la Obra del Cielo sobre la Tierra.
Por eso quiero hablar de Liliana Rambaldo y de su sacrificio.
Ella me conoce hace mucho y nunca tuvo la oportunidad de tenerme tan
cerca y tanto tiempo como ustedes.
Pero nunca se quejó. En estos días podría haberme
dicho ¿ahora vienes? Durante dieciocho años te di la vida
y nunca estuviste conmigo ¿y ahora que estoy enferma vienes?
Pero ella no me dice nada, simplemente ama. Ama como todos debemos amar.
Ama como el Cristo nos amó y como nos enseñó a
amar.
Simplemente ama.
Ama”.
Giorgio
Bongiovanni
16/10/07
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Liliana
Questo de Rambaldo partió con nuestro Padre Adonay el 22/10/07
a las 5.35 despuntando el alba. |
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ADIOS LILIANA
EN
NUESTRO VAGAR POR ESTE MUNDO
HEMOS SONREIDO CONTIGO
Y CONTIGO NOS HEMOS EMOCIONADO.
TU SONRISA, TU DULZURA, TU ESPIRITUALIDAD PROFUNDA,
TU DIGNIDAD INFINITA EN EL MOMENTO DE AFRONTAR EL DOLOR
ES PARTE DE NOSOTROS …
EL AMOR QUE HAS DONADO INCONDICIONALMENTE
NOS ACOMPAÑARÀ EN NUESTRO CAMINO
AHORA ERES PARTE DEL TODO
EL PERFUME DE TU ESPIRITU
SE EMPUJARA MAS ALLÀ DE LAS MONTAÑAS MAS ALTAS
COMO EL VIENTO DEL NORTE
BRILLARA EN LAS AGUAS CRISTALINAS
DE CADA CURSO DE AGUA QUE AL TERMINAR SU CAMINO DESEMBOCA EN EL
OCEANO
Y RESPLANDECERA EN LA ESTRELLA MAS LUMINOSA
DEL UNIVERSO INFINITO…
DESDE ESTA TIERRA SEDIENTA DE JUSTICIA
SEGUIREMOS REALIZANDO LA OBRA DEL CRISTO
LA OBRA QUE TU ESPIRITU HA SERVIDO HUMILDEMENTE
Y CON TANTA FUERZA.
LILIANA, HERMANA DE NUESTRO ESPIRITU, FIEL COMPAÑERA, MADRE
AMOROSA,
TU LUZ RESPLANDECERA DENTRO DE CADA UNO DE NOSOTROS QUE TE HA
AMADO.
DESDE ALLI DONDE ESTARAS VELA POR NOSOTROS
PROTEGE A TU COMPAÑERO, A TUS HIJOS, A TUS HERMANOS EN
LAS TEMPESTADES DE LA VIDA.
CADA VEZ QUE ALZEMOS LA MIRADA
VEREMOS DE NUEVO TUS OJOS, TU SONRISA
ESCUCHAREMOS DE NUEVO TU VOZ QUE CON AMOR NOS AYUDARA A SEGUIR
ADELANTE
ADIOS LILIANA
HASTA SIEMPRE
CON
AMOR INFINITO
GIORGIO
Y TODOS TUS HERMANOS DE LA OBRA
22 DE OCTUBRE 2007
MONTEVIDEO, URUGUAY
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