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cristinacollinoPor Cristina Collino
Cada vez que Giorgio Bongiovanni viene a Argentina se me movilizan una infinidad de fibras internas. Cuando me  mira sé que me está tomando examen y siempre siento que no lo aprobé; que por más que me haya esforzado durante todo el año, todavía me falta mucho más. Pero si bien su mirada a mi interior me avergüenza, no me paraliza,  sino que hace que aumente la búsqueda dentro de mí sobre lo que tengo que hacer para que el próximo año me encuentre un poquito más crecida, y así, paso a paso, ir sacando las costras purulentas de mi espíritu e ir acercándome un poquito más a ese Cristo que Giorgio me enseñó a querer y a seguir.

silvanalazzarinPor Silvana Lazzarin
Una vez soñé que iba por un río sucio y peligrosamente caudaloso. Estaba sola y parada sobre una balsa de tacuaras, sostenía con mi mano derecha una caña larga y gruesa a modo de apoyo. Lo curioso de esta visión es que la balsa iba contra la corriente y a pesar de la furia de ese río mi balsa iba tranquila y serenamente, ni siquiera se bamboleaba, es decir que se mantenía navegando mientras veía con tristeza que el río arrastraba a cientos de cuerpos ahogados.

manoGPor Erika Pais
“Padre enséñame a ser generoso, a servirte como tú lo mereces, a dar sin medida, a combatir sin miedo a que me hieran, a trabajar sin descanso y a no buscar otra recompensa que saber que hago tu voluntad”.
Amen
Luego de un tiempo de estar alejada de Giorgio, en este caso un año, cada vez que nos reencontramos hay algo característico y típico que marca esos reencuentros en un abrazo y es el perfume de sus guantes, como yo le digo. Es algo simbólico sutil y profundo porque es el perfume de esos guantes que tantas veces le he ayudado a colocarse, guantes que tantas veces me han palmeado la mejilla, tantas veces me han amonestado y tantas veces he fotografiado, ese perfume que abre una puerta a otro plano, otro universo, otro Mundo que intenta ser este mundo.

rosario2014Por Alicia Becerra
Un año más Giorgio nos visita a los hermanos de Sudamérica y como siempre su cercanía nos produce mucha felicidad, ansiedad y temor de que el tiempo no sea suficiente para preparar toda su estancia aquí con su familia.
Vivimos  muchos días de trabajo en conjunto con toda el Arca, pintando, limpiando y embelleciendo nuestro querido espacio físico que para todos nosotros representa un segundo hogar, un hogar donde aprendemos entre todos y a través de diferentes tareas como la divulgación, la denuncia y brindar alimento a los necesitados, el concepto de la Unión, algo tan difícil y complejo entre seres absolutamente diferentes, con historias diversas y vivencias distintas… pero unidos por un fino y delicado cordón de Energía suprema representada por este Hombre que con su ejemplo de más de veinte años de Misión es para nosotros un ejemplo viviente de Sacrificio, valentía y trabajo.

conferencia100Por Claudio Rojas
Me encuentro viajando de vuelta después de más de una semana de compartir con los hermanos de distintas latitudes, y la sensación que tengo es similar a la que tenía cuando era adolescente, cuando volvía a casa después de un intenso romance de verano donde me había enamorado de alguien mágicamente; con la diferencia que ahora tengo muchos amores porque estoy enamorado de mis hermanos; eso es algo que se siente en el abrazo honesto, limpio y profundo al saludo, donde nos parece que sólo han pasado un par de semanas dsde el último encuentro; y por cierto también en el abrazo fraterno y lleno de nostalgia en la despedida de cada uno de ellos. Éste es el corolario después de 8 días intensos, llenos de emociones vividas, mucha enseñanza, y de haber aprendido tantas cosas de mis hermanos como también de las vivencias mismas.