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MAESTRO DELFO

Cuando Giorgio me pidió que realizara una semblanza de Delfo Tigero sentí una serie de sensaciones contradictorias: alegría, porque significaba un reconocimiento a su obra de divulgación en la Argentina; emoción, porque es alguien que me marcó el rumbo por el que debía transitar el camino, y temor, porque no estaba seguro (ni lo estoy) de poder transmitir en palabras su grandeza, su sabiduría, su humildad...
Delfo Tigero
 
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La primera vez que lo vi fue hace unos 25 años en el entonces Juzgado de Paz Letrado de Las Rosas (hoy Juzgado de 1ª Instancia de Circuito Nº 23, en el que revisto como Juez). Ejercía entonces mi profesión de abogado e intervenía en defensa y representación de una persona que era su contraparte. Nada que ver con lo que sucedería después.-

EL PRIMER ENCUENTRO
En el año 1.986 un amigo entrañable (hoy desencarnado) Juan José “Bocha” Salazar me preguntó si quería participar de una reunión en su casa con “un señor Tigero de Bouquet” que tenía muchísimos conocimientos en materia de extraterrestres. Como mi amigo conocía de mi interés en el tema, así como en el de los “fenómenos paranormales”, me hizo la invitación, aclarándome que Delfo le había pedido que me avisara quién era él por la cuestión judicial habida con anterioridad, pero que le interesaba sumamente que estuviese presente.-
Esa primera reunión no me la voy a olvidar jamás. Estábamos “Bocha”, Cristina (su esposa y actual representante de la Asociación “Del Cielo a la Tierra” en Gualeguaychú), Hugo (un médico cirujano y socio de Bocha en una Clínica), Ricardo (un empleado bancario), Liliana (mi esposa) y yo. Delfo había concurrido con su compañera, Erica Bantle, y ambos llevaban puesto una especie de medallón de oro con forma de sol y con una piedra roja en el centro (bastante después nos explicaría que se trataba de un “sincronizador” que les había mandado Eugenio Siragusa, de quien era representante en la Argentina).-
Luego de las presentaciones de rigor, nos habló, nos hizo escuchar grabaciones con música y el sonido de las naves, nos mostraba material escrito a máquina y pasado a mimiógrafo con mensajes de los “hermanos mayores” y nos dio un opúsculo de la misma factura con la imagen de un extraterrestre que oficiaba de tapa. Nos diría que se llamaba Nicholas y tenía su base de operaciones en “La Aurora”. Un lugar ubicado en Salto (Uruguay).-
Antes de irse nos anunció que comenzaríamos a ver luces en el cielo, algunas como chispazos.-
Eran muchas cosas para compatibilizar entre mi interior que me impulsaba a creer y mi mente tendiente a desconfiar.-
Pero hubo algo que me impactó y que no podía comprender. En mi tarea observadora pude ver que en determinados momentos Delfo hablaba, el labio superior le “temblaba” e, instantáneamente, a mi me recorría una especie de “electricidad” por la columna vertebral. A veces, en esa situación, levantaba alguno de sus brazos. Era algo muy “raro” que me cuidé mucho de no comentar, salvo a mi esposa, a quien se lo dije cuando salimos.-
Con el correr de los días comenzamos a observar “chispazos” plateados en el cielo, así como luces y formas extrañas. Lo que se nos había dicho se cumplía.-

EL SEGUNDO ENCUENTRO
Pasados unos días nos invitó a la casa de Erica, su compañera, en un campo situado en la localidad de Bouquet, a unos 50 km. de mi domicilio. Fuimos Bocha, Cristina, Liliana y yo.-
Fuimos de asombro en asombro.-
Comenzó preguntándonos si no habíamos observado nada cuando viajábamos y -ciertamente- una luz rosada (bastante más grande que una estrella de 1ª magnitud) nos había venido acompañando durante los últimos 20 km..-
Luego de una charla introductoria se sucedieron toda una serie de manifestaciones: mientras canalizaba y transmitía oralmente, luces de colores en forma de esfera surcaban el lugar; nos mostró su capacidad mediumnica con la presencia de maestros, de extraterrestres, etc. (de esa manera fue que vi por primera vez y supe de la existencia del Padre Pío de Pietralcina).-
Para mi sorpresa, escuché un discurso que vinculaba el “fenómeno” extraterrestre con los Libro Sagrados de oriente y occidente, y lo vinculaba con un saber científico diferente y multidimensional. Un discurso demasiado elevado que no se compadecía con quien lo estaba exponiendo, un humilde Jefe de Telegrafistas del correo de un pueblo de 2.000 habitantes.-
Recuerdo que observé que por encima del entrecejo las protuberancias del hueso frontal le dibujaban una suerte de cruz (una especie de Cruz de Malta) y -como mi curiosidad pudo más que mi cautela- le pregunté acerca de ello. Él me respondió: “Hay otros 144.000 con la misma marca”, y nada más.-
Reconozco que a mi formación marxista le costó mucho trabajo procesar intelectualmente toda la experiencia vivida esa noche, sobre todo porque incluía unas sensaciones físicas en mi cuerpo imposible de transmitir.-
Desde ese día nuestra vinculación fue permanente.-

DOS AÑOS DE CONTINUO APRENDIZAJE
Delfo decía que su función era la de despertar espíritus dormidos. Golpear en el hombro a las personas y tratar de que recordasen que tenían una misión que cumplir.-
Independientemente de sus múltiples vinculaciones, a su lado se formó un grupo de cuatro familias que nos juntábamos semanalmente para recibir sus enseñanzas (dos éramos infaltables y las otras lo hacían con una mayor alternancia).-
El vínculo afectivo fue creciendo al punto que nosotros integrábamos su familia y ellos (Erica y Delfo) formaban parte de la nuestra.-
Sin embargo, más allá de los vínculos afectivos, él era nuestro maestro, aunque rechazaba esa calificación porque decía que “Maestro hay uno solo y no está acá” (para nuestra gracia, alguna vez tuvimos la oportunidad de ver su rostro).-
Pero hete aquí que en una oportunidad llegó desde El Perú el Dr. Renán, amigo y compañero del Dr. José Rosciano (conocido también por su seudónimo de Josiph Ibrahim) y ante todos nosotros haría referencia a “el maestro Delfo”. Él luego trataría de minimizar la cuestión diciendo: “Esto está lleno de caciques y hacen falta indios para pelear. Ustedes y yo, tenemos que ser indios”.-
Delfo había recorrido todo el país y había viajado al exterior buscando y encontrando, aprendiendo y enseñando. El nos habló del indio comechingón que le transmitió sus conocimientos chamánicos, de su iniciación y de su encuentro con el Dr. Rosciano en el Perú, de “Ceferino” (a quien conocería años después en un viaje a Mendoza) del Dr. Acoglanis (a su hijo Oscar, con quien me une una relación de profundo afecto, lo conocería varios años después). Nos llevó a San José del Rincón, una población cercana a Santa Fe, a conocer a “El Abuelo” ; a Rosario, para encontrarnos con D. Alfredo Parody ; a La Aurora (en Salto – Uruguay) a que nos encontráramos con D. Ángel Tona ...
Al principio todo era sorpresa y asombro: Luces de colores explotaban en nuestras habitaciones; nuestros cuerpos vibraban sintiendo presencias cercanas; vibrando y pidiendo respuestas aparecían luces surcando el firmamento, o globos de colores que caían desde el cielo... visualizar naves se había transformado en una cuestión casi cotidiana... Hasta mi pequeña hija Flavia veía seres desconocidos con grandes ojos rasgados que la acompañaban y, como esto le producía temor, él se encargaba de hablarle y explicarle la razón de sus presencias.-
Él nos percibía a la distancia. En una oportunidad que estábamos en mi casa haciendo una transmisión energética común en la que -sin intervenir- estaba presente mi hija Valeria, sucedió un inconveniente que la asustó y entonces requirió mentalmente la presencia del “tío Delfo”. Cuando ya habíamos solucionado el problema aparecerían Delfo y Erica y él nos diría que “Valeria se me presentó y me pidió que venga”.-
En lo que a mí respecta, me hizo leer cantidades de libros de distinto tipo; con el pude ver en el cielo nocturno una “constelación de estrellas” que formaba un águila y durante una tarde “el fenómeno de los dos soles”.-
 
Juan Alberto Rambaldo

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"Billy" Eduard Albert Meier nació en Bülach, Suiza, el 3 de Febrero de 1937. Por más de 56 años, él mantuvo una serie de contactos físicos y telepáticos extraterrestres que decían venir de las Pléyades,Asket y Semjase.

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George Adamsky 1952

George Adamsky, norteamericano de origen polaco, astrónomo privado logró en base a sus 2 telescopios equipados con cámaras fotográficas, las mejores fotografías de pequeñas y gigantescas naves extraterrestres.